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7 de mayo de 2025 a las 00:40

Abuela lucha por su nieto

La angustia de una abuela se prolonga. Dulha Utrera, la abuela del pequeño Mateo, abandonado en Tultitlán, continúa su lucha legal por reunirse con su nieto. A pesar de haber interpuesto dos amparos, las puertas del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia del Estado de México (DIFEM) permanecen cerradas para ella. La incertidumbre y la desesperación se apoderan de la familia, mientras las autoridades insisten en que el pequeño se encuentra en buen estado de salud bajo su resguardo en Toluca.

Este nuevo capítulo en la historia de Mateo, el pequeño que conmovió a la sociedad al ser encontrado abandonado, deja al descubierto las complejidades del sistema de protección infantil. Mientras el DIFEM confirma el bienestar físico del niño, la abuela, su figura familiar más cercana, se ve impedida de abrazarlo, de conocer de primera mano su condición, de brindarle el calor familiar que tanto necesita en estos momentos.

El hermetismo en torno al caso genera aún más interrogantes. Si bien las autoridades han confirmado la recepción de un nuevo amparo por parte de la familia, esta vez solicitando una prueba genética, la falta de notificación sobre la resolución mantiene a Dulha Utrera en un limbo jurídico y emocional. ¿Qué razones justifican la negativa a la visita? ¿Por qué se prolonga la espera para asignar un horario de visita, un derecho fundamental para la familia? Estas preguntas resuenan con fuerza en la opinión pública, exigiendo transparencia y celeridad en el proceso.

Recordemos que Mateo pasó tres largos meses en el Hospital de Alta Especialidad Bicentenario de la Independencia del ISSSTE de Cuautitlán Izcalli, tiempo durante el cual la abuela, a pesar de sus esfuerzos, no pudo tener contacto con él. Ahora, con el niño bajo la custodia del DIFEM en Toluca, la situación se repite, dejando a Dulha Utrera con la sensación de estar luchando contra un muro invisible.

La lucha de esta abuela nos interpela como sociedad. Nos obliga a reflexionar sobre la eficacia de nuestros sistemas de protección infantil, sobre la importancia de preservar los vínculos familiares y sobre la necesidad de humanizar los procesos legales, especialmente cuando se trata de la protección de los más vulnerables. La imagen de una abuela con los brazos vacíos, anhelando el encuentro con su nieto, es un llamado a la empatía, a la justicia y a la pronta resolución de este caso que mantiene en vilo a la comunidad. ¿Cuánto tiempo más deberá esperar Dulha Utrera para poder abrazar a Mateo? ¿Cuánto tiempo más se prolongará esta dolorosa separación? La respuesta está en manos de las autoridades, quienes tienen la responsabilidad de actuar con diligencia y sensibilidad, priorizando siempre el bienestar del menor y el derecho a la convivencia familiar.

Fuente: El Heraldo de México