5 de mayo de 2025 a las 09:25
Un corazón late de nuevo: Héroes anónimos salvan vidas.
La donación de órganos y tejidos: un acto de amor que trasciende.
El pasado 2 de marzo, se escribió una página dorada en la historia del Hospital de Cardiología del Centro Médico Nacional Siglo XXI. Un día que quedará grabado en la memoria de todos los que formamos parte de esta institución, y que sin duda, marcará un antes y un después en la forma en que abordamos la donación y el trasplante de órganos en nuestro país. Ese día, por primera vez, se realizaron de forma simultánea una cirugía de donación de órganos y un trasplante cardíaco. Un logro excepcional que demuestra la capacidad, el compromiso y la dedicación de un equipo multidisciplinario de profesionales que trabajaron en perfecta sincronía para hacer posible este milagro de la vida.
Imaginen la escena: dos quirófanos, dos equipos médicos, dos pacientes con destinos entrelazados. Por un lado, un equipo se desplaza con la noble misión de evaluar y extraer los órganos de un donante, un héroe anónimo cuya generosidad trasciende las fronteras de la vida y la muerte. Mientras tanto, en otro quirófano, otro equipo prepara con meticulosidad al paciente receptor, cuya esperanza se renueva con la promesa de un nuevo corazón, de una nueva oportunidad de vivir. La comunicación fluye constante e ininterrumpidamente entre ambos equipos, cada segundo cuenta, cada movimiento está calculado para minimizar los tiempos y asegurar que el órgano llegue en óptimas condiciones a su destino final.
En esta ocasión, la generosidad del donante permitió que dos riñones fueran trasladados a un hospital en Puebla, llevando consigo la esperanza de una vida mejor para dos pacientes en lista de espera. Al mismo tiempo, en nuestro hospital, un corazón latió de nuevo en el pecho de un paciente que recibió el regalo más preciado: la vida.
Este hito no hubiera sido posible sin la coordinación y el esfuerzo titánico de prácticamente todas las áreas del hospital. Desde el personal médico y de enfermería, hasta el personal administrativo y de apoyo, todos contribuyeron con su profesionalismo y dedicación a hacer realidad este doble procedimiento de alta complejidad. Un logro que nos llena de orgullo y nos impulsa a seguir trabajando con la misma pasión y compromiso para ofrecer la mejor atención a nuestros pacientes.
La simultaneidad de la donación y el trasplante, en un mismo día y en el mismo hospital, establece un precedente invaluable para otras instituciones de salud. Demuestra que con organización, trabajo en equipo y una profunda convicción en la importancia de la donación de órganos, es posible alcanzar metas que parecían inalcanzables. Este logro nos inspira a redoblar esfuerzos para promover la cultura de la donación en nuestra sociedad, a concientizar sobre la importancia de este acto de amor que puede transformar vidas. Donar órganos es un legado de esperanza, un testimonio de solidaridad, una de las expresiones más sublimes del amor a la vida. Es un acto que trasciende la propia existencia y nos permite seguir viviendo en el corazón de otros.
Fuente: El Heraldo de México