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5 de mayo de 2025 a las 18:35
Toro abandonado en playa: 15 días sin agua ni comida
La indignación recorre las redes sociales como la pólvora. Un toro, noble criatura convertida en símbolo de la desidia y el maltrato, languidece abandonado en una playa de Soto la Marina, Tamaulipas. La denuncia, lanzada por la reconocida activista Lucía Hernández a través de su influyente cuenta de X, @YoAmoaLaCiencia, ha destapado una olla a presión de críticas y reclamos dirigidos a la presidenta municipal, Glynnis Jiménez Vázquez.
Quince días. Ese es el tiempo que, según la denuncia, este animal ha pasado confinado en un remolque, a la intemperie, sin agua ni comida. Un cautiverio cruel que comenzó tras su participación en un rodeo organizado el pasado 18 de abril por la propia Jiménez Vázquez. La ironía es lacerante: un evento festivo que se transforma en una pesadilla para una criatura indefensa. Su única fuente de sustento, la compasión de los visitantes de la playa que, conmovidos por su sufrimiento, le acercan agua y alimento. Un gesto loable que, sin embargo, no exime de responsabilidad a las autoridades.
La figura de Glynnis Jiménez Vázquez, electa por una coalición de Morena, PT y Partido Verde, se encuentra ahora en el ojo del huracán. Se la acusa de violar la reforma constitucional contra el maltrato animal impulsada por Sheinbaum, una ley que, en teoría, debería proteger a seres como este toro. La incoherencia entre el discurso político y la realidad sobre el terreno es palpable, y la ciudadanía no ha tardado en manifestar su descontento.
El silencio de la autoridad municipal es ensordecedor. Hasta el momento, ninguna declaración, ninguna explicación, ninguna acción que mitigue el clamor popular. Un silencio que alimenta la indignación y la incertidumbre. ¿Qué destino le espera al toro? ¿Se tomarán medidas contra los responsables? ¿Se investigará a fondo este caso de presunto maltrato animal?
La sociedad exige respuestas. Las redes sociales se han convertido en un hervidero de voces que claman justicia. Hay quienes piden un castigo ejemplar para quienes abandonaron al animal a su suerte. Otros, con la voz entrecortada por la impotencia, ruegan que se libere al toro, que se le permita vivir con dignidad, lejos del sufrimiento y el abandono.
Este caso trasciende lo anecdótico. Se convierte en un reflejo de la necesidad de una mayor conciencia social sobre el respeto a los animales. Un recordatorio de que las leyes, por sí solas, no son suficientes. Necesitamos un cambio cultural profundo, un compromiso real con el bienestar de todas las criaturas que comparten este planeta. La mirada triste del toro abandonado en la playa de Soto la Marina es un llamado a la acción. Un llamado que no podemos ignorar.
El tiempo corre en contra del animal. Cada minuto que pasa en esas condiciones es una herida abierta en la conciencia colectiva. ¿Cuánto tiempo más tendremos que esperar para que las autoridades actúen? ¿Cuánto tiempo más soportará el toro este calvario? La sociedad espera, impaciente, una respuesta. Una respuesta que no puede esperar.
Fuente: El Heraldo de México