5 de mayo de 2025 a las 18:45
Sobreviviente de 200 Mordeduras Crea Antiveneno
La historia de Tim Friede, un coleccionista de serpientes estadounidense, roza lo inverosímil. En un acto que desafía los límites de la prudencia y la ética, Friede se ha inyectado voluntariamente más de 600 dosis de veneno de serpiente, soportando además cerca de 200 mordeduras. Su objetivo: desarrollar una inmunidad que le proteja del veneno de estos reptiles. El resultado, aunque asombroso, ha generado controversia en la comunidad científica.
Friede, residente de Wisconsin, comenzó su experimento impulsado por lo que él describe como "simple curiosidad". Inició inyectándose pequeñas dosis de veneno, con la esperanza de crear una resistencia natural. "Al principio me daba mucho miedo", confesó a medios locales, "pero cuanto más lo haces, mejor se te da y más tranquilo te quedas". Lo que comenzó como un acto temerario, ha culminado en un avance científico sin precedentes: un antiveneno experimental capaz de neutralizar el veneno de 19 especies de serpientes mortales.
La hazaña de Friede llegó a oídos de Jacob Glanville, director ejecutivo de Centivax, una empresa biomédica de San Francisco, y Peter Kwong, bioquímico de la Universidad de Columbia. Intrigados por el caso, contactaron a Friede y, tras evaluar la situación, presentaron el caso ante un comité de ética. El estudio resultante, publicado en la prestigiosa revista Cell, detalla el proceso de creación de este nuevo antiveneno, aunque no sin expresar reservas sobre la metodología empleada.
Los científicos involucrados en el estudio se desmarcan de la decisión de Friede de autoexponerse al veneno. Su trabajo, insisten, se centra en desarrollar un antiveneno universal, efectivo contra la amplia gama de serpientes venenosas que existen en el mundo. La forma tradicional de producir antivenenos, inyectando pequeñas dosis de veneno en caballos u otros animales, se considera obsoleta. "Teniendo en cuenta las tecnologías avanzadas disponibles hoy en día en inmunología, es inaceptable seguir confiando en estos métodos obsoletos para tratar las mordeduras de serpientes", afirma Kartik Sunagar, biólogo del Instituto Indio de Ciencias de Bengaluru, en la publicación de Cell.
Tras obtener la aprobación del comité de ética y el consentimiento informado de Friede, los científicos recolectaron muestras de su sangre. Aislaron los anticuerpos presentes en la sangre y los analizaron contra diversas toxinas de serpientes elápidas. Los anticuerpos que reaccionaron positivamente se probaron en ratones a los que se les había administrado veneno de serpiente. Además, se incorporó varespladib, un inhibidor de una enzima presente en el veneno de serpiente que degrada el tejido muscular y nervioso.
El experimento, aunque preliminar, ha arrojado resultados prometedores. Se han identificado dos anticuerpos con la capacidad de neutralizar el veneno de múltiples especies de serpientes, lo que abre la puerta a un tratamiento más efectivo y amplio. La Organización Mundial de la Salud estima que cada año mueren alrededor de 110,000 personas por mordeduras de serpiente, una cifra que subraya la urgente necesidad de un antiveneno universal.
Friede, consciente de la excepcionalidad de su caso, buscó activamente la colaboración de científicos. Ahora trabaja en Centivax, la empresa que financió el estudio, con la esperanza de contribuir al desarrollo de un antiveneno que pueda salvar miles de vidas. Aunque su método es cuestionable, su contribución involuntaria a la ciencia podría revolucionar el tratamiento de las mordeduras de serpiente. Sin embargo, los expertos advierten: "No aconsejamos a nadie que repita esto; tenemos todas las moléculas que necesitamos", insiste Glanville, recalcando la peligrosidad de la autoexperimentación con veneno de serpiente. La historia de Tim Friede, aunque fascinante, debe servir como un recordatorio de que la ciencia, aunque en busca de soluciones innovadoras, debe siempre operar dentro de los límites de la ética y la seguridad.
Fuente: El Heraldo de México