5 de mayo de 2025 a las 09:25
Sheinbaum promete 40 horas
La promesa se convierte en realidad. El anhelo de miles de trabajadores mexicanos, una jornada laboral más justa y humana, comienza a tomar forma. Recordemos ese emblemático primero de octubre, cuando la Presidenta Claudia Sheinbaum, con la firmeza que la caracteriza, presentó sus 100 compromisos ante la nación. Entre ellos, brillaba con luz propia la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales. Un compromiso que no se quedó en el papel, sino que, con motivo del Día del Trabajo, dio un paso decisivo hacia su concreción.
El anuncio de la Presidenta Sheinbaum el pasado primero de mayo resonó con fuerza en todo el país. No se trató de una promesa vacía, sino del anuncio de una reforma profunda, un cambio de paradigma que coloca el bienestar de las y los trabajadores en el centro de la política laboral. Porque la visión de la Presidenta Sheinbaum es clara: un México donde el trabajo dignifique, no esclavice; donde se priorice la salud, la familia y el tiempo libre.
A diferencia de otras reformas impuestas desde arriba, esta se construye desde abajo, con la participación de todos los actores involucrados. Los foros de diálogo social, que se llevarán a cabo del 2 de junio al 7 de julio, son prueba de ello. Trabajadoras, trabajadores, empleadores, académicos y expertos, todos sentados a la misma mesa, buscando consensos que permitan una transición justa y equilibrada. Un diálogo que busca no solo reducir la jornada laboral, sino también mejorar la productividad y fortalecer la economía.
Las cifras hablan por sí solas. México ostenta un triste récord: el país de la OCDE donde más se trabaja. 2,207 horas al año por trabajador, una cifra que contrasta dramáticamente con las 1,332 de Alemania, las 1,367 del Reino Unido o las 1,402 de Francia. Y lo más preocupante es que esta excesiva carga laboral no se traduce en mayor productividad. Al contrario, genera trabajadores exhaustos, familias fracturadas y un deterioro de la salud pública.
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) pinta un panorama aún más desolador: 4.8 millones de mexicanos trabajan hasta 56 horas semanales, y el 45.3% labora entre 41 y 50 horas. El resultado es previsible: estrés, enfermedades cardiovasculares, accidentes laborales, depresión y ausentismo. Un círculo vicioso que urge romper.
La experiencia internacional demuestra que las jornadas laborales más cortas no solo benefician a los trabajadores, sino también a las empresas. Un ambiente laboral sano y equilibrado se traduce en mayor compromiso, menor rotación de personal y una productividad más alta. La clave no está en la cantidad de horas trabajadas, sino en la calidad del trabajo realizado, en la motivación y el bienestar de quienes lo realizan.
La reducción de la jornada laboral es una demanda histórica, una lucha por la justicia social y la dignidad humana. Es el reconocimiento de que el trabajo no debe consumir la vida, sino ser un medio para vivirla plenamente. La Presidenta Claudia Sheinbaum ha escuchado este clamor y ha dado un paso valiente, un paso que marcará su gobierno y la historia de México. Un paso que nos acerca a un futuro donde el trabajo sea sinónimo de desarrollo, no de sacrificio. Un futuro donde las 40 horas de trabajo signifiquen más tiempo para vivir, para disfrutar de la familia, para cultivar las aficiones, para ser, en definitiva, más felices. Este es el camino hacia una verdadera transformación, un camino que transitamos juntos, con esperanza y convicción.
Fuente: El Heraldo de México