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5 de mayo de 2025 a las 06:40

¡Selfie mortal en el Coliseo!

Roma, la Ciudad Eterna, testigo de mil historias, ha añadido una más a su larga lista de anécdotas, aunque esta vez teñida de un rojo intenso y un dolor palpable. Lo que prometía ser el broche de oro para un turista estadounidense de 47 años, una foto imponente con el majestuoso Coliseo como telón de fondo, se convirtió en una pesadilla sangrienta que resonará en los muros del anfiteatro por un buen tiempo.

El pasado 4 de mayo, la tranquilidad de la tarde romana se vio interrumpida por un grito ahogado y un revuelo de voces alarmadas. Cientos de miradas convergieron en un punto: un hombre, atrapado entre los barrotes de una de las rejas que protegen el acceso al Coliseo. Según relataron los testigos presenciales, el turista, en su afán por capturar la imagen perfecta, escaló la reja. Un mal paso, un desliz, la pérdida del equilibrio… y la afilada estructura metálica se convirtió en una trampa cruel.

El hombre quedó empalado, una escena dantesca que heló la sangre de los presentes. La llamada a emergencias fue inmediata. En cuestión de segundos, las sirenas de la policía y las ambulancias rompieron el silencio atónito de la multitud. Comenzaba entonces una carrera contrarreloj para liberar al herido.

La delicada situación requería una precisión quirúrgica. La herida, profunda y ubicada en la zona sacrolumbar, hacía de cada movimiento un riesgo potencialmente mortal. Los paramédicos y rescatistas, con una profesionalidad admirable, trabajaron con la tensión grabada en sus rostros. Veinte minutos que se hicieron eternos. Veinte minutos de angustia contenida. Finalmente, lograron liberar al turista de su prisión metálica.

Sobre el empedrado romano, entre el murmullo de la multitud y el ir y venir de los servicios de emergencia, los paramédicos aplicaron los primeros auxilios. Vendajes para contener la hemorragia, estabilización del paciente… cada segundo contaba. El hombre fue trasladado de urgencia al cercano hospital de San Giovanni, donde los médicos le practicaron una intervención para cerrar la profunda herida con 80 puntos de sutura.

Aunque la gravedad de la lesión es innegable, los informes médicos indican que su condición es estable, un pequeño rayo de esperanza en medio de la tragedia. Sin embargo, la imprudencia del turista tendrá consecuencias. Las autoridades romanas, una vez que el herido se recupere, determinarán las sanciones correspondientes. Se espera que la multa sea considerable, superando con creces los 900 dólares que tuvieron que pagar dos turistas hace unos años por saltar una reja para beber agua dentro del Coliseo.

Este incidente nos recuerda, una vez más, la importancia del respeto a las normas de seguridad, especialmente en lugares históricos como el Coliseo. La búsqueda de la foto perfecta, el ansia por la experiencia única, no deben nublar nuestro juicio ni ponernos en riesgo a nosotros mismos ni a los demás. La belleza de Roma, su historia milenaria, debe ser admirada y preservada, no conquistada a costa de la propia integridad. El Coliseo, silencioso testigo de esta historia, nos invita a reflexionar sobre la fragilidad humana y la necesidad de un turismo responsable.

Fuente: El Heraldo de México