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5 de mayo de 2025 a las 03:35

¿Sabías que ya hubo 3 Papas africanos?

Desechemos las fantasías apocalípticas y adentrémonos en la fascinante historia de los Papas africanos. Lejos de ser heraldos del fin del mundo, estos tres hombres, originarios del crisol de culturas que es África, dejaron una huella imborrable en la Iglesia Católica, moldeando su doctrina y expandiendo su influencia a lo largo de los siglos. Su legado, lejos de la superstición, es una prueba de la universalidad del mensaje cristiano y la riqueza que la diversidad aporta a la fe.

Víctor I, el pionero. Imaginen el Imperio Romano en el siglo II, un hervidero de lenguas y costumbres. En medio de esta babel, un hombre del norte de África, de la actual Túnez, asciende al trono de San Pedro. Su nombre, Víctor I, resonaría en la historia por decisiones trascendentales. En una época donde la fecha de la Pascua fluctuaba, él la fijó al domingo, unificando la celebración para todos los cristianos. Y no solo eso, impuso el latín como lengua litúrgica, una medida audaz que, aunque polémica en su momento, sentó las bases para la comunicación universal dentro de la Iglesia. Víctor I, el africano, tejiendo los hilos de la unidad en un mundo fragmentado.

Siglos después, en un imperio convulsionado por la persecución a los cristianos, surge la figura de Miltiades. Este Papa, también de origen africano, negoció con el emperador Constantino, logrando la libertad religiosa y el reconocimiento del cristianismo como religión oficial. Un triunfo histórico que cambió el curso de la historia. Miltiades, el constructor, no solo consolidó la Iglesia, sino que la dotó de su primera residencia oficial en Roma y puso la primera piedra de la basílica de San Juan de Letrán, la madre de todas las iglesias. Su legado es un testimonio del poder del diálogo y la perseverancia en la fe.

Finalmente, Gelasio I, el último Papa africano hasta la fecha. Un hombre de profundas convicciones que se autoproclamó Vicario de Cristo, afirmando la autoridad papal en la Tierra. Pero su visión iba más allá. Con su Teoría de las Dos Espadas, sentó las bases para la separación entre Iglesia y Estado, una idea revolucionaria que resonaría a lo largo de los siglos. Gelasio I, el visionario, enfrentó cismas, defendió la primacía de Roma y, como un detalle curioso, institucionalizó la celebración de San Valentín, el santo patrono del amor. Una figura compleja y fascinante que nos invita a reflexionar sobre el poder, la fe y las relaciones humanas.

Estos tres Papas africanos, Víctor I, Miltiades y Gelasio I, no son premoniciones de desastres, sino constructores de puentes, hombres que con sus decisiones y acciones moldearon la Iglesia Católica que conocemos hoy. Su historia, lejos de las especulaciones alarmistas, nos invita a explorar la riqueza y la diversidad de la fe cristiana a través de los tiempos. Un viaje fascinante que nos recuerda que la historia, bien contada, es mucho más interesante que cualquier profecía. Y que África, cuna de la humanidad, también ha sido cuna de Papas que dejaron una huella indeleble en la historia de la Iglesia. Investiguemos, aprendamos y dejemos atrás los miedos infundados. El conocimiento es la mejor herramienta para combatir la ignorancia y la superstición.

Fuente: El Heraldo de México