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5 de mayo de 2025 a las 12:50
Rompiendo barreras: Mujeres Tech
El mundo de la tecnología, a menudo percibido como un dominio masculino, esconde un rico tapiz de contribuciones femeninas que han moldeado la realidad digital que conocemos hoy. Desde las primeras líneas de código hasta la arquitectura de internet, mujeres brillantes han desafiado las convenciones y dejado una huella imborrable en la historia de la computación. Sus historias, a menudo silenciadas o relegadas a un segundo plano, merecen ser rescatadas y celebradas como ejemplos de ingenio, perseverancia y visión.
Imaginen un mundo sin la previsión de Ada Lovelace, considerada la primera programadora de la historia. Sus notas sobre la máquina analítica de Charles Babbage, escritas en el siglo XIX, sentaron las bases para la programación moderna. Lovelace, con una mente adelantada a su tiempo, vislumbró el potencial de las máquinas para ir más allá del mero cálculo numérico, previendo su capacidad para manipular símbolos y crear arte. Su legado perdura como un faro para las generaciones futuras de programadoras.
Siguiendo la estela de Lovelace, encontramos figuras como Grace Hopper, una contraalmirante de la Marina estadounidense que no solo rompió barreras de género en el ámbito militar, sino que también fue pionera en el desarrollo de la tecnología informática. Su trabajo en el Harvard Mark I, uno de los primeros ordenadores electromecánicos, y su posterior desarrollo del lenguaje COBOL, demuestran su capacidad para conjugar la precisión militar con la innovación tecnológica.
Margaret Heafield Hamilton, la primera ingeniera de software, encarna la dedicación y el rigor que llevaron al hombre a la Luna. Su liderazgo en el desarrollo del software de navegación del Programa Espacial Apolo es un testimonio de su brillantez y su capacidad para trabajar bajo presión. Hamilton, con su equipo, tejió líneas de código que guiaron a los astronautas en su viaje a través del cosmos, un logro que inspiró a miles de jóvenes a seguir carreras en ciencia y tecnología.
La historia continúa con mujeres como Mary Kenneth Keller, la primera mujer estadounidense en obtener un doctorado en Informática. Su contribución al desarrollo del lenguaje BASIC democratizó el acceso a la programación, permitiendo que un público más amplio se adentrara en el mundo de la computación. Su labor docente y su dedicación a la educación abrieron puertas para que muchas mujeres se incorporaran al campo de la informática.
Desde España, Ángela Ruiz Robles, con su enciclopedia mecánica, anticipó la era del ebook. Su visión, plasmada en un dispositivo portátil que permitía acceder a diferentes libros y diccionarios, prefigura los dispositivos electrónicos que hoy utilizamos para leer y aprender. Ruiz Robles, con su ingenio y su perseverancia, demostró que la innovación no conoce fronteras.
Rózsa Péter, con sus trabajos en la teoría de funciones recursivas, y Frances Elizabeth Allen, pionera en la optimización de compiladores y primera mujer en ganar el Premio Turing, demuestran la importancia de la investigación teórica y la innovación en el desarrollo de la computación. Sus contribuciones, a menudo invisibles para el público general, son pilares fundamentales sobre los que se construye la tecnología moderna.
Shirley Ann Jackson, la primera mujer afroamericana en obtener un doctorado por el MIT, no solo rompió barreras raciales y de género, sino que también contribuyó al desarrollo de tecnologías que hoy damos por sentadas, como el fax, la marcación por tonos y la fibra óptica. Su historia es un recordatorio de la importancia de la diversidad y la inclusión en el ámbito científico.
Radia Joy Perlman, la "Madre de Internet", con su desarrollo del protocolo Spanning Tree, ha moldeado la arquitectura de la red que conecta al mundo. Su trabajo, fundamental para el funcionamiento de internet, es un ejemplo de cómo la innovación puede transformar la comunicación global.
Finalmente, Carol Shaw, la primera mujer diseñadora de videojuegos, nos recuerda que la tecnología también puede ser una fuente de entretenimiento y creatividad. Su trabajo en Atari sentó las bases para la industria multimillonaria que hoy conocemos.
Estas mujeres, y muchas otras cuyos nombres no hemos mencionado, son un testimonio de la fuerza, la inteligencia y la creatividad femenina. Sus historias nos inspiran a seguir explorando las fronteras del conocimiento, a romper barreras y a construir un futuro tecnológico más inclusivo y diverso. Su legado es un recordatorio constante de que la innovación no tiene género.
Fuente: El Heraldo de México