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5 de mayo de 2025 a las 09:45

Revolución eléctrica: ¿Guerra de precios?

El rugido de los motores eléctricos se escucha cada vez más fuerte en el escenario global, un sonido que resuena con la intensidad de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Ambos gigantes, conscientes del potencial transformador de la industria de vehículos eléctricos (VE), se enfrentan en una carrera por la supremacía tecnológica y la conquista del mercado. La electrificación del transporte no es solo una tendencia, es una revolución que redefine el tablero geopolítico y las reglas del juego energético.

Las cifras hablan por sí solas: la Agencia Internacional de la Energía (IEA) proyecta un crecimiento exponencial en las ventas de VE, con una penetración de mercado que podría alcanzar hasta el 45% en China, el 25% en Europa y superar el 11% en Estados Unidos para 2024. Imaginen: uno de cada cinco coches vendidos en el mundo sería eléctrico, una cifra que se duplicaría para 2035, dibujando un futuro donde la movilidad eléctrica es la norma, no la excepción.

Sin embargo, este panorama optimista se ve ensombrecido por la creciente tensión comercial. La concentración geográfica de las ventas de VE en 2023, con China acaparando el 60%, Europa el 25% y Estados Unidos apenas el 10%, pone de manifiesto la desigualdad en el desarrollo de esta industria y la vulnerabilidad de algunos mercados ante las políticas proteccionistas. China, convertida en el mayor exportador de automóviles del mundo, incluyendo 1.2 millones de VE, se posiciona como un jugador formidable, mientras que Estados Unidos, a pesar del crecimiento en las matriculaciones de VE, se enfrenta al desafío de competir con un gigante que controla gran parte de la cadena de suministro.

La dependencia energética es otra pieza clave en este complejo rompecabezas. Estados Unidos, como primer productor de hidrocarburos, se encuentra con una China que es el mayor importador mundial de petróleo, una dinámica que alimenta la tensión comercial y la búsqueda de alternativas energéticas. China, consciente de su vulnerabilidad, ha incrementado su producción de petróleo y apuesta fuertemente por la electrificación del transporte como estrategia para reducir su dependencia del crudo. La industria de VE china, con un consumo de 130 teravatio-hora (TWh) de electricidad en 2023, ya ha desplazado una cantidad considerable de petróleo, y se espera que este impacto se multiplique en los próximos años, acelerando la transición hacia un futuro energético más sostenible.

La batalla por el dominio del mercado de VE no se limita a la producción y venta de vehículos. La tecnología de baterías, la infraestructura de carga y el acceso a las materias primas son elementos cruciales para el éxito. Mientras Tesla enfrenta pérdidas, la industria china de VE ha construido una cadena de suministro robusta, controla las materias primas clave y ha desarrollado una tecnología de baterías superior, con cargadores ultrarrápidos que ofrecen una autonomía impresionante. Además, China lidera en la generación de energías renovables, como la fotovoltaica, lo que le otorga una ventaja competitiva en la producción de VE con una huella de carbono reducida.

En definitiva, la guerra comercial entre Estados Unidos y China se libra también en las carreteras del futuro. La electrificación del transporte, lejos de ser un simple cambio tecnológico, se ha convertido en un campo de batalla donde se define el liderazgo económico y la seguridad energética del siglo XXI. El ruido de los motores eléctricos es el sonido de una nueva era, una era en la que la innovación, la sostenibilidad y la geopolítica se entrelazan para dar forma al futuro de la movilidad.

Fuente: El Heraldo de México