Logo
NOTICIAS
play VIDEOS

Inicio > Noticias > Economía

5 de mayo de 2025 a las 09:25

Reduce tu semana laboral

La supuesta "ociosidad" del trabajador mexicano es un tema complejo que requiere un análisis más profundo que simples generalizaciones. Si bien es cierto que existen casos de empleados que no aprovechan al máximo su jornada laboral, atribuir esta conducta a la totalidad de la fuerza laboral mexicana es una falacia. Reducir la problemática a la "cultura mexicana" es una simplificación que ignora factores cruciales como las condiciones laborales, la gestión empresarial y la estructura económica del país.

Es importante cuestionar la validez de comparar las horas "trabajadas" en México con las de países como Suecia o Países Bajos, cuyas realidades económicas y sociales son significativamente diferentes. Un mayor número de horas registradas no necesariamente se traduce en mayor productividad. De hecho, la evidencia sugiere que jornadas laborales excesivamente largas pueden resultar contraproducentes, generando agotamiento, estrés y, en última instancia, una disminución en el rendimiento.

La premisa de que el trabajador mexicano se transforma mágicamente en un empleado modelo al migrar a Estados Unidos merece un análisis más exhaustivo. ¿Se debe a una supuesta "ética de trabajo" inherente a la cultura estadounidense, o más bien a las diferencias en las condiciones laborales, salarios, prestaciones y oportunidades de desarrollo profesional? Es probable que la respuesta se encuentre en una combinación de factores, incluyendo la presión por mantener el empleo en un contexto migratorio, la mayor remuneración y un entorno laboral más estructurado y exigente.

En lugar de enfocarse en la supuesta "laxitud" del trabajador, es fundamental examinar las prácticas empresariales y la cultura laboral prevaleciente en México. ¿Se fomenta la innovación y la eficiencia? ¿Se proporcionan las herramientas y la capacitación necesarias para un desempeño óptimo? ¿Se reconoce y recompensa el esfuerzo y la productividad? Estas son preguntas cruciales que deben abordarse para comprender la raíz del problema.

La discusión sobre la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales debe ir acompañada de un análisis serio sobre cómo mejorar la productividad. No se trata simplemente de reducir el tiempo de permanencia en el lugar de trabajo, sino de optimizar los procesos, invertir en capacitación y fomentar una cultura laboral que valore la eficiencia y la innovación.

La digitalización, la automatización y la adopción de nuevas tecnologías son elementos clave para impulsar la productividad. Es necesario invertir en infraestructura tecnológica y en la formación de los trabajadores para que puedan adaptarse a las demandas del mercado laboral actual.

Finalmente, es importante destacar que la productividad no es responsabilidad exclusiva del trabajador. Las empresas, el gobierno y las instituciones educativas tienen un rol fundamental en la creación de un ecosistema que promueva la eficiencia, la innovación y el desarrollo del capital humano. La colaboración entre estos actores es esencial para construir un México más productivo y competitivo. Centrarse en la culpabilización del trabajador es un distractor que impide abordar las verdaderas causas de la baja productividad.

Fuente: El Heraldo de México