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5 de mayo de 2025 a las 17:30

Planta mortal para garrapatas

La proliferación de garrapatas en los últimos años se ha convertido en una preocupación creciente, desmintiendo la creencia popular de que estos parásitos solo habitan en bosques profundos. La realidad es que estos pequeños arácnidos, expertos en el arte del camuflaje, se esconden en lugares mucho más cercanos de lo que imaginamos: jardines, parques, áreas de juego infantiles, e incluso, en nuestros propios patios. Cualquier rincón con suficiente humedad y sombra se convierte en un potencial criadero para estos silenciosos invasores. Su presencia, casi imperceptible, representa un riesgo para la salud de humanos y animales, ya que son portadoras de enfermedades como la encefalitis transmitida por garrapatas (TBE) y la enfermedad de Lyme, cuyas consecuencias pueden ser devastadoras.

La picadura de una garrapata, a menudo indolora e inadvertida, puede pasar desapercibida. Un ligero picor, fácilmente confundible con la picadura de otros insectos, es a veces la única señal de la presencia de este peligroso parásito. Este sigilo es precisamente lo que las convierte en una amenaza latente. Mientras se alimentan de la sangre de su huésped, transmiten las bacterias responsables de estas enfermedades, sin que la víctima se percate del peligro que acecha. Por ello, la prevención y la detección temprana son fundamentales para evitar complicaciones.

Un factor clave para el control de las garrapatas en nuestro entorno es la eliminación de los helechos. Estas plantas, aunque ornamentales, crean un microclima húmedo y sombrío, el hábitat perfecto para la proliferación de estos arácnidos. Además de su atractivo para las garrapatas, los helechos presentan otros riesgos. Estudios recientes han demostrado que sus esporas pueden ser cancerígenas, y la planta en sí misma es tóxica para animales de granja como caballos y vacas. Por lo tanto, eliminar los helechos de nuestros jardines no solo reduce el riesgo de picaduras de garrapatas, sino que también contribuye a un entorno más seguro para nuestras mascotas y para nosotros mismos.

Para detectar la presencia de garrapatas en nuestro jardín, existe un método sencillo y eficaz. Basta con atar un paño blanco, preferiblemente de felpa por su textura rugosa, a un palo y arrastrarlo por el césped y entre las plantas. La tela actuará como un imán para estos pequeños arácnidos. Luego, extendemos el paño en una superficie horizontal y observamos con detenimiento. Si detectamos pequeños puntos negros, marrones, grises o incluso de colores muy claros, moviéndose sobre la tela, es probable que se trate de garrapatas.

Dada su diminuta envergadura, de apenas 2 a 4 milímetros, es recomendable utilizar una lupa para confirmar su presencia. No subestimemos el tamaño de la amenaza. Estas pequeñas criaturas pueden ser portadoras de enfermedades graves. La temporada de garrapatas se extiende generalmente de febrero a octubre, pero en inviernos cálidos, este periodo puede prolongarse, aumentando el riesgo de exposición.

La vigilancia constante y la adopción de medidas preventivas son cruciales para protegernos a nosotros mismos y a nuestras familias de las garrapatas. Informarse sobre los riesgos, conocer las zonas de mayor proliferación y tomar precauciones al realizar actividades al aire libre son acciones fundamentales para minimizar el peligro. La salud es un tesoro invaluable, y protegerla de estas silenciosas amenazas es una responsabilidad de todos.

Fuente: El Heraldo de México