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5 de mayo de 2025 a las 23:40

Liberen a Huescas: Protesta en Copenhague

La conmoción se palpa en el aire de Copenhague. La noticia del arresto de Rodrigo Huescas, la joven promesa mexicana del F.C. Copenhague, ha caído como un rayo en la afición. Veinte días de prisión, la revocación de su licencia, la confiscación de su vehículo y una multa considerable, son las consecuencias de un exceso de velocidad que, según las autoridades danesas, alcanzó los 111 km/h en una zona limitada a 50 km/h. Un error, sin duda, con un precio muy alto.

Más allá de la fría letra de la ley, la historia de Huescas ha despertado una ola de solidaridad inesperada. Las imágenes de decenas de aficionados congregados frente al Tribunal Municipal de Copenhague, coreando “¡Free Huescas!”, han dado la vuelta al mundo. Un clamor popular que pone de manifiesto el cariño que el joven futbolista ha cosechado en tan poco tiempo. ¿Es un castigo excesivo para un error, aunque grave? El debate está servido. Muchos aficionados, incluso en Dinamarca, consideran la sentencia desproporcionada, argumentando que la prisión efectiva es una medida extrema para un delito de tráfico, especialmente tratándose de un joven sin antecedentes penales.

La incertidumbre se cierne sobre el futuro inmediato de Huescas. ¿Cumplirá los 20 días de prisión entre rejas o se le concederá algún tipo de arresto domiciliario? El Servicio Correccional danés tiene la última palabra y, mientras tanto, el jugador, el club y la afición aguardan con impaciencia. El F.C. Copenhague ha confirmado que no impondrá ninguna sanción adicional a la dictada por el tribunal, una muestra de apoyo que, sin duda, aliviará la presión sobre el joven jugador.

Las palabras de arrepentimiento de Huescas, difundidas a través de un video por el propio club, reflejan la magnitud del error y la profunda conmoción que ha provocado: "Sé que hice algo potencialmente peligroso y muy mal. Me disculpo de nuevo y lamento profundamente todas las consecuencias negativas que esto ha traído”. Unas disculpas públicas que, sin embargo, no han aplacado la polémica.

Este incidente pone sobre la mesa una cuestión fundamental: ¿es la cárcel la respuesta adecuada para este tipo de infracciones? ¿No existen alternativas que, sin menoscabar la gravedad del acto, permitan una reinserción social más efectiva? El caso Huescas abre un debate necesario sobre la proporcionalidad de las penas y la función social del sistema penal. Mientras tanto, la afición del F.C. Copenhague sigue alzando su voz, esperando que la justicia danesa encuentre una solución que, sin dejar de lado la responsabilidad del jugador, permita a Rodrigo Huescas volver pronto a los terrenos de juego. El futuro de la joven promesa mexicana está, por ahora, en manos del Servicio Correccional danés. El tiempo dirá si la presión social y las muestras de apoyo lograrán mitigar la dureza de la sentencia.

Fuente: El Heraldo de México