5 de mayo de 2025 a las 07:35
Inoue noquea a Cárdenas en el 8vo.
La noche del 5 de mayo quedará grabada en la memoria de los aficionados al boxeo. No solo por el espectáculo brindado en Nueva York y Arabia Saudita, sino por la auténtica guerra que se libró en el ring entre Naoya Inoue y Ramón Cárdenas. Una batalla que, según el propio Inoue, eclipsó a las demás y coronó la noche con un broche de oro, un auténtico espectáculo de poder, resistencia y drama.
Inoue, el "Monstruo" japonés, llegó con la etiqueta de favorito, su historial impecable de 29-0 con 27 nocauts lo precedía. Pero Cárdenas, lejos de amilanarse, saltó al cuadrilátero con la fiereza de un guerrero dispuesto a todo. Desde el primer asalto, el mexicoamericano sorprendió con su agresividad, lanzando ganchos al hígado y a la cabeza con una potencia que hizo retroceder al campeón. Un Cárdenas valiente, con un estilo de boxeo directo y atractivo para el público, conectó golpes certeros que pusieron en aprietos al japonés, quien incluso tuvo que levantarse de la lona tras un impacto inesperado. Un momento que electrizó al público y demostró que la noche no sería un paseo para el campeón indiscutido.
Inoue, sin embargo, no se ganó su apodo por casualidad. Tras un inicio titubeante, el "Monstruo" comenzó a despertar. Para el cuarto round, la estrategia cambió. Apretó el paso, acorraló a Cárdenas contra las cuerdas y desató una lluvia de golpes con la velocidad y precisión que lo caracterizan. El ring se convirtió en una jaula para el mexicoamericano, quien a pesar del castigo, seguía respondiendo con esporádicos pero peligrosos ganchos. Un intercambio de golpes frenético que mantenía a la audiencia al borde de sus asientos.
El séptimo asalto marcó el principio del fin para Cárdenas. Inoue, como un depredador que huele la sangre, intensificó el ataque. Las piernas de Cárdenas comenzaron a flaquear, su cuerpo se inclinaba contra las cuerdas, buscando un respiro. A pocos segundos del final del round, un potente impacto lo envió a la lona. Con un último esfuerzo de voluntad, Cárdenas se levantó, logrando sobrevivir al asalto. Pero el daño ya estaba hecho.
El octavo round fue la culminación de la obra maestra de destrucción de Inoue. Con la misma ferocidad que lo caracteriza, se lanzó sobre su oponente, castigándolo sin piedad hasta que el réferi, viendo el estado de Cárdenas, detuvo el combate. Una victoria contundente para Inoue, que extendió su racha a 30-0, consolidando su reinado en la división supergallo.
Pero la noche también dejó un sabor de triunfo para Ramón Cárdenas. A pesar de la derrota, demostró su coraje, su poder y su capacidad para plantar cara a uno de los mejores boxeadores del mundo. Su actuación resonará en el futuro, abriéndole las puertas a nuevas oportunidades.
En la antesala de la pelea estelar, el mexicano Rafael "El Divino" Espinoza brilló con luz propia. Defendió con éxito su título pluma de la OMB, demostrando una combinación de técnica y potencia que desmanteló a su oponente, Edward Velázquez. Con una actuación dominante, Espinoza envió a la lona a Velázquez en el séptimo round, consagrándose como una promesa del boxeo mexicano. Un joven con ambición, que se inspira en figuras como Naoya Inoue y que aspira a convertirse en el próximo ídolo de su país. Su mirada está puesta en la cima, y su nombre empieza a resonar con fuerza en el panorama boxístico mundial.
Fuente: El Heraldo de México