5 de mayo de 2025 a las 22:55
Gallardo: Mafia tras la riña en La Pila
La tensión se palpa aún en el aire tras la violenta riña que sacudió anoche el penal de La Pila. Las imágenes de los cabecillas, rostros marcados por la violencia, circulan ya en los medios, mientras el gobernador Gallardo Cardona confirma lo que muchos temían: un ajuste de cuentas entre bandas rivales, un eco de las disputas que libraban en las calles antes de su encierro. La rápida intervención de las autoridades, que lograron restablecer el orden en menos de una hora, contrasta con los motines del pasado, que se prolongaban durante días, una muestra, según el gobernador, de la eficacia de las mejoras en el sistema de seguridad del penal, incluyendo la instalación de nuevas cámaras.
Sin embargo, la solución no es tan simple. El gobernador reconoce la dificultad de erradicar la violencia en un sistema donde diferentes grupos criminales se ven obligados a convivir. "Es difícil separarlos", admite, aludiendo a las complejidades del sistema judicial y la imposibilidad de distribuir a los reos según su afiliación. La imagen que pinta es la de un polvorín a punto de estallar, una convivencia forzada que, inevitablemente, genera fricción. El traslado de los cabecillas al penal de Ríoverde, al área de reos de alta peligrosidad, es un parche, una medida que busca contener la inminente explosión, pero que no resuelve el problema de fondo.
La cruda realidad es que la prisión, en lugar de ser un espacio de rehabilitación, se convierte en un escenario donde las rencillas del pasado se reavivan. Sin acceso a armas de fuego, los reos recurren a palos, piedras, a cualquier objeto que pueda infligir daño, una muestra desesperada de poder en un entorno donde la violencia es la única ley. La promesa del gobernador de continuar con los traslados a penales federales, 65 hasta la fecha, ofrece un atisbo de esperanza, pero deja en el aire la pregunta: ¿es suficiente?
El desmantelamiento del narcolaboratorio en la Zona Industrial añade otro capítulo a esta compleja narrativa. Gallardo Cardona revela la presencia de grupos de inteligencia federales operando en la entidad desde hace mes y medio, una estrategia coordinada con el Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch. El hallazgo del laboratorio en el parque Fundidores es, según el gobernador, un fruto de esta colaboración, una victoria en la batalla contra el crimen organizado, pero también una señal alarmante de la penetración del narcotráfico en el tejido social. La promesa de continuar asestando golpes a la delincuencia organizada resuena con fuerza, pero queda por ver si estas acciones serán suficientes para frenar la ola de violencia que azota al estado. El futuro se presenta incierto, un tablero de ajedrez donde cada movimiento puede tener consecuencias impredecibles. La población, mientras tanto, observa con inquietud, esperando que la paz, tan anhelada, se convierta en algo más que una promesa.
Fuente: El Heraldo de México