5 de mayo de 2025 a las 12:30
El arte digital: un mexicano pionero
Desde las entrañas de máquinas colosales, auténticos refrigeradores con cintas magnéticas que guardaban celosamente la información como tesoros digitales, emergieron las primeras pinceladas de un arte incipiente, un arte que desafiaba los límites de la imaginación y se atrevía a explorar territorios inexplorados. En una época donde el ratón era una quimera futurista y el teclado el único puente hacia la creación, Isaac Kerlow, un visionario en ciernes, se enfrentaba al titánico desafío de domar la tecnología para plasmar su visión artística. Imaginen la escena: un artista frente a una tableta rudimentaria, luchando contra la rigidez de un software primitivo, con la firme determinación de esculpir una máscara digital que respirara la misma vida y la misma textura que las creaciones artesanales de su México natal. Un mes de arduo trabajo, de prueba y error, culminó en un triunfo que sentaría las bases de una revolución artística.
La impresión, un proceso que hoy damos por sentado, era entonces una odisea tecnológica. Una empresa en Minneapolis, con la audacia de los pioneros, le ofreció a Kerlow la oportunidad de imprimir su obra en tela a gran escala, un experimento que abriría las puertas a un nuevo mundo de posibilidades. La fama, aunque incipiente, ya comenzaba a rodear al artista digital, sus artículos resonaban en los círculos especializados y su nombre se susurraba con admiración. En un giro inesperado del destino, el director del Museo de Arte Moderno extendió una invitación sin precedentes: una exposición individual para mostrar al mundo el potencial del arte digital. Corría el año 1986 y México se preparaba para presenciar el nacimiento de una nueva era artística.
La exposición "Digital antiguo", un homenaje al pasado y una ventana al futuro, reúne las obras pioneras de Kerlow junto a creaciones más recientes, como el corto animado "Atracción natural", una sinfonía visual con la música de Mario Lavista. La muestra es un testimonio de la constante evolución del arte, de la fusión entre tradición y tecnología, una exploración de la identidad mexicana a través del prisma digital. Kerlow, un artista inquieto, siempre ha estado fascinado por la metamorfosis de las tradiciones, por la forma en que el pasado se entrelaza con el presente para dar forma al futuro. Tras una temporada en Disney, alejado del arte pero inmerso en la industria de la animación, Kerlow regresa a sus raíces con un documental sobre las transformaciones del son jarocho, una muestra más de su interés por la evolución cultural.
El libro "El arte de la animación y efectos en 3-D" consagró a Kerlow como una figura clave en la industria, una referencia obligada para quienes se aventuraban en el mundo de la animación digital. Sin embargo, su primera exposición, "Arte por computadora", no tuvo la repercusión esperada. Como un platillo volador, la muestra sobrevoló la Ciudad de México, despertando asombro y curiosidad, pero la incomprensión del público la relegó al olvido. La experiencia, traumática para el joven artista, lo llevó a cuestionar su camino y a refugiarse en la seguridad de su trabajo. La necesidad de explicar, de justificar su arte ante un público escéptico, lo agotó y lo empujó a abandonar temporalmente su pasión.
La evolución de la tecnología, vertiginosa e imparable, ha transformado el panorama artístico. Lo que en 1986 era vanguardia, hoy es una reliquia del pasado. Las instalaciones interactivas que Kerlow presentó en el MAM son piezas de museo, testimonio de una época en la que la tecnología se abría paso a trompicones. La inteligencia artificial, un tema candente en la actualidad, no es tan revolucionaria como se cree, según Kerlow. Los algoritmos inteligentes llevan décadas funcionando en las sombras, facilitando nuestra vida cotidiana, desde la reserva de vuelos hasta las transacciones bancarias. La IA, más que una amenaza, es una herramienta, un recurso que debemos aprender a utilizar con responsabilidad y creatividad. El futuro del arte está en constante evolución, y Isaac Kerlow, un pionero digital, nos invita a explorar sus infinitas posibilidades.
Fuente: El Heraldo de México