4 de mayo de 2025 a las 17:25
Vuela tranquilo: 7 trucos científicos contra los nervios ✈️
Millones de personas alrededor del mundo experimentan la fascinante aventura de volar, surcando los cielos a velocidades asombrosas y contemplando paisajes impresionantes desde las alturas. Sin embargo, para otros, la idea de subirse a un avión despierta una profunda sensación de inquietud, un miedo que puede llegar a ser paralizante. Si bien la aviación se enorgullece de ser uno de los medios de transporte más seguros, la aerofobia, ese temor irracional a volar, afecta a una parte significativa de la población, estimándose que solo en Estados Unidos unos 25 millones de adultos la padecen en diversos grados. Entender este miedo y aprender a gestionarlo es crucial para que todos puedan disfrutar de la libertad y las posibilidades que ofrece el viaje aéreo.
La ansiedad que se experimenta ante la perspectiva de volar se manifiesta de diferentes maneras: nerviosismo, sudoración, palpitaciones, dificultad para respirar, e incluso ataques de pánico. Pero la buena noticia es que existen herramientas y técnicas que pueden ayudar a controlar estos síntomas y a disfrutar de una experiencia de vuelo más tranquila. La clave reside en comprender que la ansiedad es una respuesta natural del organismo ante una situación percibida como amenazante, y que podemos aprender a regularla.
Una de las estrategias más efectivas es la regulación sensorial. En momentos de alta ansiedad, nuestros sentidos pueden verse abrumados. La técnica "5-4-3-2-1" nos ayuda a reconectar con el presente y a calmar la mente. Se trata de identificar cinco cosas que podamos ver, cuatro que podamos tocar, tres que podamos oír, dos que podamos oler y una que podamos saborear. Este ejercicio focaliza nuestra atención en el entorno inmediato, distrae la mente de los pensamientos catastróficos y promueve una sensación de control.
Además de la técnica "5-4-3-2-1", crear un "kit sensorial" personalizado para el viaje puede marcar la diferencia. Este kit puede incluir caramelos ácidos para estimular el gusto, una pequeña loción con un aroma relajante, una tela con una textura agradable al tacto, e incluso audífonos con música tranquilizante o meditaciones guiadas. Estos elementos sensoriales actúan como anclas que nos devuelven al presente y nos ayudan a gestionar la ansiedad.
El contacto físico también juega un papel fundamental en la regulación del estrés. Un abrazo, un masaje suave en las manos o incluso la caricia de un compañero de viaje pueden liberar oxitocina, la hormona del bienestar, y reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Llevar una manta con peso puede proporcionar una sensación de seguridad y contención, similar a un abrazo.
Otro recurso valioso es la creación de un mantra personal. Un mantra es una frase corta y positiva que podemos repetir mentalmente para contrarrestar los pensamientos negativos e intrusivos. Por ejemplo, podemos repetirnos "Estoy seguro", "Todo está bien", "Puedo manejar esto". La repetición del mantra ayuda a calmar la mente y a reforzar la confianza en nosotros mismos.
Si bien estas técnicas pueden ser muy útiles, es importante recordar que en algunos casos la aerofobia puede requerir la ayuda de un profesional. La terapia cognitivo-conductual, por ejemplo, ha demostrado ser muy eficaz en el tratamiento de este tipo de fobias. Un terapeuta especializado puede ayudar a identificar las causas subyacentes del miedo, a desarrollar estrategias de afrontamiento personalizadas y a superar la aerofobia de forma definitiva. No hay que tener miedo de buscar ayuda, es un paso valiente hacia la libertad de volar y disfrutar plenamente de las maravillas del viaje.
Fuente: El Heraldo de México