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4 de mayo de 2025 a las 18:00
Sueldos de albañiles en 2025: CDMX vs Edomex
En el corazón de la construcción mexicana, late el incansable trabajo de los albañiles, esos artífices anónimos que levantan ladrillo a ladrillo el paisaje urbano y rural de nuestro país. Desde la imponente estructura de un rascacielos hasta la humilde vivienda de una familia, sus manos curtidas moldean el espacio donde vivimos, trabajamos y soñamos. Imaginemos por un momento la ciudad sin ellos: un lienzo en blanco, un proyecto inconcluso. Su labor, a menudo invisible, es la base sobre la que se erige el progreso.
Si bien las cifras oficiales nos hablan de un millón 690 mil albañiles, mamposteros y afines en el tercer trimestre de 2024, cada número representa una historia de esfuerzo y dedicación. Detrás de cada uno de estos trabajadores, hay familias que dependen de su ingreso, sueños que se construyen con el mismo cemento y la misma varilla que utilizan en su oficio. ¿Cuántos de ellos trabajan bajo el sol implacable del verano o la lluvia incesante del otoño para llevar el sustento a sus hogares? ¿Cuántos sacrifican fines de semana y festividades para cumplir con los plazos de una obra?
Es cierto que el oficio no exige un título universitario, pero la experiencia acumulada a lo largo de los años se convierte en un saber invaluable, transmitido de generación en generación. El ojo experto del albañil detecta la imperfección, la mano diestra corrige el error, y el resultado final es una construcción sólida y segura. No se trata solo de apilar ladrillos, sino de entender las fuerzas que actúan sobre ellos, de prever los movimientos del terreno, de asegurar la estabilidad de la estructura. Es un conocimiento práctico, empírico, que se forja en el día a día, en la convivencia con los materiales y las herramientas.
La brecha salarial entre hombres y mujeres en este sector, como se refleja en la diferencia entre los 8,910 pesos mensuales que perciben los hombres y los 15,600 pesos de las mujeres, plantea interrogantes cruciales. ¿A qué se debe esta disparidad? ¿Refleja una diferencia en las tareas desempeñadas o una desigualdad de género arraigada en el sector? Es una cuestión que merece un análisis profundo y acciones concretas para garantizar la equidad.
La variación salarial entre la Ciudad de México (7,430 pesos) y el Estado de México (6,580 pesos) también nos invita a reflexionar sobre las condiciones laborales en diferentes regiones del país. ¿Qué factores influyen en estas diferencias? ¿El costo de vida, la demanda de mano de obra, la presencia de sindicatos? Comprender estas dinámicas es esencial para diseñar políticas públicas que promuevan la justicia laboral y el desarrollo equitativo.
Más allá de las estadísticas, es importante reconocer el valor humano que se esconde detrás de cada cifra. El trabajo del albañil, aunque a veces pase desapercibido, es fundamental para el desarrollo de México. Su sudor y su esfuerzo contribuyen al crecimiento de nuestras ciudades, a la creación de infraestructura, a la mejora de la calidad de vida de todos los mexicanos. Es hora de visibilizar su aporte, de valorar su trabajo y de garantizarles condiciones laborales dignas y justas. Porque en cada ladrillo que colocan, en cada pared que levantan, están construyendo, no solo edificios, sino también el futuro del país.
Fuente: El Heraldo de México