4 de mayo de 2025 a las 23:55
Sheinbaum: Morena no debe ser partido de Estado
La sombra del amiguismo, el influyentismo y el nepotismo se cierne sobre Morena, amenazando con transformar un partido nacido de la lucha social en un aparato estatal más. Esta seria advertencia, lanzada por la propia Claudia Sheinbaum Pardo a través de una carta dirigida al Consejo Nacional de Morena, ha resonado con fuerza en los pasillos del poder y ha generado un intenso debate dentro del partido. La misiva, leída en una sesión a puerta cerrada en el World Trade Center de la Ciudad de México, pone el dedo en la llaga sobre las prácticas que podrían desvirtuar la esencia misma del movimiento y alejarlo de los principios que lo llevaron a la victoria.
Sheinbaum no se limita a señalar los peligros, sino que propone soluciones concretas. En un llamado a la reflexión, la presidenta insta a sus compañeros a retomar la senda de la austeridad, la humildad y el contacto directo con la gente. La sencillez, argumenta, debe ser la bandera de un movimiento que pretende representar los intereses del pueblo, no los privilegios de una élite. El documento, detallado por la presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde, es un verdadero manifiesto ético que busca redefinir el rumbo del partido.
La carta, fechada el 25 de abril, despliega un conjunto de principios éticos y políticos que buscan blindar a Morena de la corrupción y el sectarismo. Sheinbaum subraya la importancia de la unidad, pero no a cualquier precio. La unidad, advierte, no debe ser sinónimo de uniformidad ciega, sino de un debate constructivo que permita enriquecer el proyecto colectivo. El pragmatismo, por otro lado, no debe convertirse en una excusa para abandonar los ideales. El equilibrio entre la eficacia política y la convicción ideológica es fundamental para mantener la credibilidad del movimiento.
En un contexto marcado por las crecientes especulaciones sobre las elecciones del 2027, Sheinbaum también aborda la delicada cuestión de las campañas anticipadas. La presidenta pide frenar las promociones personales prematuras y establecer reglas claras para la selección de candidatos. La transparencia y la imparcialidad, afirma, son pilares indispensables para garantizar la legitimidad del proceso electoral interno. Las encuestas y las tómbolas, mecanismos propuestos para la designación de candidaturas, deben ser aplicados con rigor y sin sesgos para evitar cualquier sospecha de favoritismo.
Más allá de las cuestiones electorales, la carta de Sheinbaum plantea una reflexión profunda sobre el futuro de Morena. ¿Se convertirá en un partido más del sistema, atrapado en las redes del poder y la burocracia? ¿O mantendrá su espíritu transformador y su compromiso con la justicia social? El debate apenas comienza, y la respuesta a estas interrogantes dependerá de la capacidad de Morena para asumir los retos que plantea su propia historia. La unanimidad con la que los consejeros nacionales aprobaron los lineamientos propuestos por Sheinbaum sugiere una voluntad de cambio, pero la verdadera prueba estará en la aplicación concreta de estos principios. El tiempo dirá si Morena logra superar las tentaciones del poder y mantener viva la llama de la esperanza que encendió en millones de mexicanos.
Fuente: El Heraldo de México