4 de mayo de 2025 a las 23:40
Sheinbaum apoya jornada laboral de 40 horas.
La promesa de una semana laboral de 40 horas resuena con fuerza en México, avivando el debate sobre la productividad, el bienestar laboral y el crecimiento económico. Las palabras de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, "siempre es buen momento para apoyar al pueblo", se han convertido en el estandarte de esta iniciativa, que busca reducir gradualmente la jornada laboral, un anhelo largamente esperado por la clase trabajadora. Su declaración, pronunciada en Tlalnepantla de Baz durante la presentación del Plan Integral del Oriente, no solo refleja la visión de un México más justo, sino que también desafía las narrativas tradicionales sobre la economía y el trabajo.
Recordando los argumentos en contra del aumento salarial en el pasado, Sheinbaum Pardo subraya un cambio de paradigma: ya no se trata de priorizar las ganancias a costa del bienestar de los trabajadores, sino de invertir en el capital humano como motor del desarrollo. “Ahora es muy distinto”, afirma con convicción, señalando el aumento sostenido del salario mínimo y el flujo sin precedentes de inversión extranjera directa como prueba de que una economía más justa también puede ser una economía próspera.
La discusión sobre la reducción de la jornada laboral a 40 horas, impulsada por el secretario del Trabajo, Marath Baruch Bolaños López, se enfrenta a la resistencia de sectores empresariales como la COPARMEX, que argumenta la inconveniencia de la medida en un contexto de recesión técnica. Sin embargo, la presidenta Sheinbaum Pardo contrapone esta visión con la propuesta de un nuevo modelo económico, basado en la "economía moral" y el "humanismo mexicano". Este enfoque, que prioriza la redistribución de la riqueza y el apoyo a los más necesitados, se presenta como una alternativa al modelo neoliberal que, según la mandataria, beneficiaba a unos pocos a expensas de la mayoría.
"Los recursos del pueblo van para el pueblo, ya no se roban, ya no se quedan en unos cuantos", declara Sheinbaum Pardo, resaltando la importancia de la transparencia y la justicia social en la gestión de los recursos públicos. Este compromiso con la equidad se contrapone a los años en que, según la presidenta, se utilizaba el bajo costo de la mano de obra mexicana como un atractivo para la inversión extranjera, una práctica que ahora se considera inaceptable.
La idea de que un salario digno y una jornada laboral justa son incompatibles con el crecimiento económico se desmonta con los datos actuales: el aumento del salario mínimo no ha generado la inflación predicha por algunos sectores, y la inversión extranjera directa se encuentra en niveles históricos. Este escenario refuerza la convicción de que invertir en el bienestar de los trabajadores no solo es una obligación moral, sino también una estrategia inteligente para impulsar el desarrollo económico del país. La propuesta de las 40 horas semanales se convierte así en un símbolo de la transformación social y económica que busca consolidar el gobierno actual, un cambio que prioriza el bienestar del pueblo por encima de los intereses de unos pocos. El debate está abierto y el futuro del trabajo en México se encuentra en el centro de la discusión.
Fuente: El Heraldo de México