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5 de mayo de 2025 a las 01:30

Paraíso en peligro: Salvemos las aves de Sayulita

La indignación recorre las calles de Sayulita, Nayarit, tras la difusión de un video que expone la cruel realidad del tráfico ilegal de aves silvestres. Tracie Willies, miembro de la organización Ser Su Voz A.C., ha alzado la voz, y con ella, la esperanza de frenar este atentado contra la biodiversidad mexicana. Con valentía, Willies encaró a un hombre que, a plena luz del día y frente a una escuela, comercializaba pericos enjaulados, un acto que no solo viola la ley, sino que también siembra la semilla de la indiferencia ante el sufrimiento animal en las mentes de los más jóvenes.

Las imágenes, capturadas por la propia activista, muestran la crudeza de la situación: jaulas apretadas, aves privadas de su libertad, y la indolencia de un hombre que, ante el cuestionamiento, responde con evasivas. La presencia de este mercado negro frente a un centro educativo es particularmente alarmante. ¿Qué mensaje estamos transmitiendo a las futuras generaciones? ¿Que el tráfico de animales es aceptable? ¿Que la vida silvestre es una mercancía? La denuncia de Willies no se limita a un acto individual de crueldad, sino que apunta a un problema sistémico que normaliza la explotación animal.

La gravedad del asunto se intensifica con las amenazas de muerte que Willies ha recibido. "Este es el hombre que mandó dos hombres para mi casa, para matarme, porque estoy en contra de su trabajo", declara en el video, mientras el presunto traficante la graba con su teléfono, en un acto que denota no solo intimidación, sino también una preocupante sensación de impunidad. Este episodio pone de manifiesto los riesgos que enfrentan quienes defienden la vida silvestre en México y la urgente necesidad de proteger a los activistas ambientales.

La lucha de Tracie Willies no ha sido fácil. Este domingo, al intentar formalizar su denuncia ante el Ministerio Público, se encontró con un nuevo obstáculo: por ser extranjera, no le recibieron el señalamiento. Este hecho plantea interrogantes sobre el acceso a la justicia para los extranjeros que residen en México y que son testigos o víctimas de delitos. Sin embargo, Willies no se da por vencida y busca el apoyo de la comunidad para que su voz, y la de las aves silvestres, sea escuchada.

La venta de pericos, loros y guacamayas está expresamente prohibida en México. La Ley General de Vida Silvestre, en su Artículo 60 Bis 2, es clara al respecto. El Código Penal Federal, por su parte, establece penas de hasta nueve años de prisión y multas para quienes se involucren en el tráfico de estas especies. La ley existe, pero su aplicación efectiva es fundamental para erradicar este delito. El caso de Sayulita nos recuerda la importancia de la vigilancia ciudadana, la denuncia responsable y la colaboración entre la sociedad civil y las autoridades. El futuro de nuestras especies silvestres depende de ello.

La historia de Tracie Willies y su lucha contra el tráfico de aves en Sayulita es un llamado a la acción. Es una invitación a reflexionar sobre nuestro papel en la protección del medio ambiente y a exigir un compromiso real de las autoridades para combatir la impunidad. No podemos permitir que el canto de los pericos se silencie para siempre. Es tiempo de alzar la voz, de unirnos a la causa y de construir un futuro donde la vida silvestre pueda prosperar en libertad.

Fuente: El Heraldo de México