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4 de mayo de 2025 a las 18:20

Fortuna de Canelo: ¿Cuántos millones tras la victoria?

El fulgor del oro saudí baña la figura de Saúl "Canelo" Álvarez, pero también proyecta una larga sombra de controversia. Ochenta millones de dólares, una cifra astronómica que resuena con la fuerza de un gancho al hígado en el mundo del boxeo. ¿Es el precio de la gloria, o el síntoma de una decadencia pugilística? La victoria ante John Ryder en la ANB Arena de Riad, Arabia Saudita, dejó un sabor amargo en muchos paladares. Un combate tachado de aburrido, una arena con claros en las gradas, y la persistente pregunta: ¿pelea Canelo por pasión deportiva o por la seducción del dinero?

David Faitelson, con su habitual mordacidad, lanzó la piedra al avispero: "¿Lo que es tener dinero y no saber cómo gastarlo?". Un dardo envenenado que apunta directamente al corazón del debate. Ochenta millones de dólares por una pelea que no llenó las expectativas, en un escenario a medio gas. ¿Justifica el fin los medios? El acuerdo millonario con el jeque Turki Al-Alshikh, una cifra que marea – 400 millones de dólares por cinco peleas – alimenta las suspicacias. ¿Se ha convertido el Canelo en un mercenario del ring, priorizando el enriquecimiento personal por encima del espectáculo deportivo?

El análisis de la situación exige ir más allá de la superficie. Es cierto, 80 millones de dólares por pelea es una suma desorbitante. Pero el boxeo, como cualquier deporte profesional, es también un negocio. Canelo, además de ser un deportista de élite, es una marca global, un imán para patrocinadores, un generador de ingresos. La bolsa asegurada es solo una pieza del puzzle. A esta hay que sumar los ingresos por Pago Por Evento, los contratos publicitarios, y una intrincada red de acuerdos comerciales que escapan al ojo público.

El debate se polariza. Para algunos, Canelo ha traicionado la esencia del boxeo, priorizando el dinero por encima del espectáculo. Para otros, es un empresario inteligente que maximiza su valor en un mercado altamente competitivo. ¿Quién tiene la razón? Quizás la respuesta, como suele ocurrir, se encuentre en un punto intermedio.

El boxeo es un deporte brutal, exigente, que castiga el cuerpo y la mente. Canelo ha llegado a la cima, ha conquistado títulos, ha escrito su nombre en la historia del pugilismo. ¿Tiene la obligación de seguir arriesgando su salud por un ideal romántico del deporte? ¿O tiene derecho a asegurar su futuro económico, a aprovechar las oportunidades que se le presentan, aunque estas impliquen compromisos comerciales que puedan desagradar a una parte de la afición?

La controversia seguirá. Mientras el Canelo siga subiendo al ring, mientras siga generando millones, las preguntas persistirán. ¿Deportista o empresario? ¿Leyenda o mercenario? El tiempo, y sus próximos combates, dictarán el veredicto final. Lo que es indudable es que Saúl "Canelo" Álvarez ha trascendido las fronteras del deporte, convirtiéndose en un fenómeno social y económico que genera pasiones y controversias a partes iguales.

Fuente: El Heraldo de México