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4 de mayo de 2025 a las 21:30

Dile ADIÓS al clientelismo: Morena presenta decálogo

La política mexicana se encuentra en un momento crucial de transformación. Morena, el partido en el poder, ha dado un paso audaz al establecer un decálogo de acciones prohibidas para sus militantes, candidaturas y representantes. Este conjunto de reglas, presentado durante una sesión del Consejo Nacional, busca erradicar prácticas nocivas que han manchado la imagen de la política en el país, como el clientelismo, el uso indebido de recursos públicos y la manipulación de encuestas. Se trata de una apuesta por la transparencia y la ética en la vida pública, un anhelo largamente esperado por la ciudadanía.

Este decálogo no es simplemente una lista de prohibiciones, sino un compromiso con la regeneración de la vida política. Prohíbe, de manera explícita, la entrega o promesa de dádivas a cambio de apoyo político. Imaginen un escenario donde los programas sociales, destinados a apoyar a los más vulnerables, se utilicen como moneda de cambio para obtener votos. Esta práctica, lamentablemente común en el pasado, socava los cimientos de la democracia y perpetúa la desigualdad. Morena, con esta medida, busca romper con ese ciclo vicioso y garantizar que los apoyos lleguen a quienes realmente los necesitan, sin condicionamientos políticos.

Asimismo, el decálogo ataca directamente la personalización del poder. Se prohíbe el uso del emblema o plataforma del partido para fines personales o de grupo. Esto significa que los cargos públicos no son un botín para el enriquecimiento individual o el beneficio de facciones, sino una responsabilidad para servir al pueblo. La política debe ser un instrumento de transformación social, no un trampolín para ambiciones personales. La prohibición de bloquear la participación de la militancia en los procesos internos refuerza este principio, garantizando la democracia interna y la participación activa de las bases.

La lucha contra el clientelismo es otro de los pilares de este decálogo. Se prohíbe de manera tajante la promoción de candidaturas con recursos públicos o mediante campañas anticipadas. Esto nivela el campo de juego, permitiendo que las ideas y propuestas sean las protagonistas de la contienda electoral, en lugar del dinero o la influencia. Se busca, en definitiva, una competencia justa y transparente, donde el voto ciudadano sea la única moneda de cambio.

El decálogo también aborda la importancia del lenguaje en la política. Prohíbe el uso de lenguaje sexista, racista o discriminatorio en cualquier expresión política. Las palabras tienen poder, y la política debe ser un espacio de respeto e inclusión. No se puede construir una sociedad justa sobre la base de la discriminación y la exclusión. Este punto refleja el compromiso de Morena con la construcción de una sociedad más igualitaria y diversa.

Finalmente, se establece la obligatoriedad de formación ética y política para quienes aspiren a cargos de elección. La política no es un juego, sino una actividad que requiere preparación y compromiso. Los ciudadanos merecen ser representados por personas con la capacidad y la ética necesarias para tomar decisiones que afecten sus vidas. Este requisito busca elevar el nivel de la política y garantizar que quienes ocupen cargos públicos estén a la altura del desafío. El rechazo a la coacción del voto, como la exigencia de evidencias fotográficas, refuerza la idea de un voto libre y secreto, pilar fundamental de cualquier democracia.

En conclusión, el decálogo de Morena representa un paso importante en la lucha contra la corrupción y el clientelismo en la política mexicana. Es un llamado a la ética, la transparencia y la participación ciudadana. El futuro de la política depende de la capacidad de los partidos para regenerarse y recuperar la confianza de la ciudadanía. Este decálogo es un primer paso en ese camino, y su implementación será crucial para determinar su verdadero impacto en la vida política del país. Queda por ver si estas medidas se traducen en una transformación real de la práctica política o si se quedan en letra muerta. La ciudadanía estará vigilante, esperando que este sea el inicio de una nueva era en la política mexicana.

Fuente: El Heraldo de México