4 de mayo de 2025 a las 03:15
Canelo vs Scull: Choque de Titanes en Arabia
La expectación en Riad es palpable. El desierto saudí se convierte en el escenario de un duelo titánico, un choque de estilos que promete sacudir el mundo del boxeo. Canelo Álvarez, el coloso tapatío, se yergue como un titán en la división supermediana, su nombre resonando con la fuerza de sus 62 victorias. Su mirada, afilada como el acero de sus guantes, se fija en William Scull, el indomable cubano que osa desafiar su reinado. No es un simple combate, es una lucha por el legado, una batalla donde Canelo busca ceñirse el último cinturón que le falta para completar su colección de títulos en las 168 libras, consolidando su posición entre los más grandes de la historia.
Por su parte, Scull, con la audacia de la juventud y la furia de un guerrero invicto, se presenta como una incógnita. Su récord impoluto de 23 victorias es un testimonio de su talento, una promesa de resistencia ante la aplastante figura de Canelo. Para el cubano, esta pelea representa la oportunidad de dar el salto a la fama, de escribir su nombre en letras de oro en la historia del boxeo, de arrancar de las manos del mexicano los preciados cinturones y proclamarse nuevo rey.
Más allá del estelar combate entre Canelo y Scull, la noche en Riad vibró con la energía de jóvenes promesas. El mexicano Marco Verde, bajo la tutela del reconocido Eddy Reynoso, debutó con una victoria fulminante, un nocaut técnico en el primer asalto que dejó boquiabiertos a los espectadores. Un gancho al hígado, certero y demoledor, fue suficiente para doblegar a Michel Polina y demostrar el potencial del joven sinaloense. Verde no solo ganó una pelea, ganó la confianza y la experiencia necesarias para forjar su camino en el exigente mundo del boxeo profesional.
La victoria de Verde contrastó con la derrota de su compatriota Alexander Morales, quien sucumbió ante la velocidad y la agresividad del local Muhammadd Alakel. A pesar de su esfuerzo, Morales no pudo contrarrestar la ofensiva de Alakel, sumando una nueva derrota a su carrera. La noche también fue testigo del poderío del británico Richard Riakporhe, quien obligó a la esquina del argentino Kevin Espindola a tirar la toalla tras un demoledor gancho al hígado.
Riad, en esta noche de combates, se convirtió en un crisol de emociones, donde se mezcló la experiencia de los consagrados con la ambición de las nuevas generaciones. Un escenario donde se escribieron nuevas historias, se forjaron nuevos ídolos, y se confirmó una vez más que el boxeo es un deporte de constante renovación, donde la lucha por la gloria nunca cesa.
Fuente: El Heraldo de México