4 de mayo de 2025 a las 16:35
Canelo Aburrido: ¿Se retira?
El silencio sepulcral que reinó en la ANB Arena de Riad tras el anuncio de la victoria de Canelo Álvarez hablaba por sí solo. Un silencio roto únicamente por los flashes de las cámaras y algún que otro aplauso tímido, un contraste abismal con el rugido ensordecedor que suele acompañar los triunfos del tapatío. Si bien la decisión unánime de los jueces lo coronó como el indiscutido campeón de las 168 libras, la atmósfera en el desierto saudí era de decepción, una sensación compartida por el propio Canelo. "Aburrida", fue la palabra que eligió para describir la pelea, un adjetivo inusual en el léxico de un boxeador que ha construido su leyenda a base de explosividad y espectáculo.
La imagen del Canelo con el ceño fruncido, visiblemente descontento mientras levantaba el cinturón, recorrió el mundo a la velocidad de la luz. No era la imagen de un campeón extasiado, sino la de un guerrero frustrado por una batalla que nunca llegó a encenderse. Las redes sociales, ese termómetro implacable de la opinión pública, no tardaron en hacerse eco del sentimiento generalizado. Los hashtags #CaneloXAzteca y #BoxAzteca, usualmente inundados de elogios y vítores, se llenaron de comentarios que oscilaban entre la crítica y la resignación.
¿Qué falló en la noche de Riad? Muchos apuntan al estilo esquivo de John Ryder, una estrategia defensiva que logró neutralizar la ofensiva del mexicano. Ryder, consciente de la potencia del Canelo, priorizó la supervivencia a la confrontación directa, un planteamiento que, si bien le permitió llegar hasta el final del combate, privó a los aficionados del intercambio de golpes que esperaban. El Canelo, acostumbrado a rivales que buscan el intercambio franco, se vio maniatado ante la movilidad constante y la guardia cerrada de Ryder. Sus golpes, aunque certeros, parecían perder fuerza al impactar contra la defensa del británico.
El propio Canelo, en la rueda de prensa posterior al combate, no ocultó su frustración con la actitud de Ryder. “No se prestó”, declaró con un tono de resignación. Una frase que resume a la perfección la sensación de una pelea que nunca llegó a despegar. El público, que había pagado altas sumas de dinero por presenciar un espectáculo de fuegos artificiales, se tuvo que conformar con una exhibición de esgrima boxística, donde la cautela y el cálculo estratégico se impusieron a la emoción y al riesgo.
La victoria, sin duda, suma un nuevo logro a la impresionante carrera del Canelo Álvarez. Sin embargo, el sabor agridulce que dejó la pelea en Riad plantea interrogantes sobre el futuro del campeón mexicano. ¿Buscará revancha ante rivales que lo han puesto en aprietos como Bivol? ¿O optará por enfrentamientos con boxeadores que prometan un mayor espectáculo? El tiempo lo dirá. Lo que es seguro es que el Canelo, con su ambición intacta y su sed de gloria, seguirá buscando nuevos desafíos para consolidar su legado como uno de los grandes del boxeo. La noche de Riad, aunque decepcionante, puede ser un punto de inflexión en su carrera, un recordatorio de que incluso las victorias pueden dejar un sabor amargo.
Fuente: El Heraldo de México