5 de mayo de 2025 a las 01:50
¡Ayuda a encontrar a Juan Carlos!
La incertidumbre se cierne sobre la comunidad del CCH Vallejo. La desaparición de Juan Carlos Flores García, un joven de tan solo 17 años, ha encendido las alarmas y reavivado el debate sobre la seguridad en los alrededores del plantel. No se trata de un hecho aislado, lamentablemente. La semana pasada, otro estudiante del mismo plantel fue reportado como desaparecido, aunque afortunadamente fue localizado con vida. Este patrón, sumado a la desaparición de una alumna del CCH Naucalpan, genera una profunda inquietud entre padres y alumnos. ¿Qué está pasando en los alrededores de estos centros educativos? ¿Se están tomando las medidas necesarias para garantizar la seguridad de nuestros jóvenes?
Las redes sociales se han convertido en un hervidero de testimonios, donde padres y alumnos comparten experiencias que pintan un panorama preocupante. Robos a mano armada, agresiones físicas, insultos y acoso en los puentes peatonales… Relatos que dibujan una realidad cotidiana de inseguridad y que exigen una respuesta inmediata. Es cierto que algunos apuntan a la responsabilidad individual de los jóvenes, a sus elecciones de amistades o a la frecuentación de “lugares de dudosa reputación”. Sin embargo, ¿es justo culpar a las víctimas? ¿No es acaso obligación de las autoridades garantizar un entorno seguro para que nuestros jóvenes puedan transitar sin miedo?
La respuesta de las autoridades escolares, según algunos testimonios, ha sido la de “hacerse de la vista gorda” y responsabilizar a los estudiantes por llevar consigo objetos de valor. Esta postura, lejos de solucionar el problema, lo agrava. Minimiza el sufrimiento de las víctimas y perpetúa un ciclo de impunidad que solo beneficia a los delincuentes. ¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerando esta situación?
El caso de Juan Carlos Flores García es un llamado a la acción. No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras nuestros jóvenes desaparecen. Necesitamos una mayor presencia policial en las inmediaciones del plantel, una mejora en la iluminación y el mantenimiento de los puentes peatonales, y una campaña de concientización para fomentar la denuncia ciudadana. Pero sobre todo, necesitamos que las autoridades escolares asuman su responsabilidad y trabajen de la mano con padres y alumnos para crear un entorno seguro y propicio para el aprendizaje.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México ha activado la Alerta Amber y ha difundido la descripción de Juan Carlos: un joven de 17 años, con cabello lacio, tez morena clara y ojos café oscuro. Cualquier información, por mínima que parezca, puede ser crucial para su localización. No nos quedemos indiferentes. La vida de un joven está en juego. Seamos solidarios con su familia y compartamos la información para que Juan Carlos pueda regresar a casa sano y salvo. La unión hace la fuerza, y en momentos como este, la solidaridad es nuestra mejor arma. No perdamos la esperanza.
La angustia de la familia Flores García es palpable. Cada minuto que pasa sin noticias de Juan Carlos es una eternidad. Imaginemos el dolor de sus padres, la incertidumbre de sus amigos, la preocupación de sus compañeros. No podemos permitir que esta historia se repita. Es hora de exigir un cambio, de alzar la voz y de trabajar juntos para construir un futuro más seguro para nuestros jóvenes. El futuro de México está en juego. No lo olvidemos.
Fuente: El Heraldo de México