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4 de mayo de 2025 a las 22:55
Adiós al último héroe del Escuadrón 201
La historia de México se escribe con nombres y apellidos, con rostros curtidos por el sol y las experiencias, con manos que han construido un legado imborrable. Hoy, despedimos a uno de esos rostros, a un hombre cuya vida fue un compendio de patriotismo, valentía y servicio: el Sargento Primero de Transmisiones Retirado, César Maximiliano Gutiérrez Marín. A sus 100 años, el último integrante del legendario Escuadrón 201 ha emprendido su vuelo final, dejando tras de sí un vacío imposible de llenar, pero también una historia que resonará en los anales de nuestra nación.
Su partida, acaecida en la Casa Hogar para Militares Retirados en Jiutepec, Morelos, marca el fin de una era. Un siglo de vida dedicado al servicio de México, un siglo que lo vio transformarse de joven sonorense a héroe de guerra, a pilar de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana y a símbolo viviente de la participación de nuestro país en la Segunda Guerra Mundial. La Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa), al anunciar su fallecimiento, lo describió como un hombre cuyo legado de amor, valor y lealtad a México vivirá por siempre en la memoria de la nación. Palabras justas y necesarias para un hombre que encarnó los valores más altos de nuestras fuerzas armadas.
Nacido en Hermosillo, Sonora, un 12 de octubre de 1924, el Sargento Gutiérrez Marín abrazó la carrera militar desde temprana edad. El 20 de julio de 1942, ingresó a la Escuela Militar de Transmisiones, un paso decisivo que marcaría el rumbo de su vida. Allí, con la disciplina y el rigor que caracterizan a nuestras instituciones castrenses, se formó como operador, adquiriendo los conocimientos y habilidades que lo convertirían en una pieza clave del Escuadrón 201. Su paso por el Grupo de Perfeccionamiento de Aeronáutica, posteriormente rebautizado como Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, consolidó su vocación de servicio y lo preparó para la misión que le aguardaba en el horizonte: la liberación de Filipinas.
En territorio filipino, el Sargento Gutiérrez Marín demostró su valía en el Área de Transmisiones, contribuyendo de manera significativa al éxito de las operaciones del Escuadrón 201. Su trabajo, en un contexto de guerra y adversidad, fue fundamental para las comunicaciones y la coordinación de las fuerzas aliadas. Su dedicación y profesionalismo, lejos de su tierra natal, bajo un cielo desconocido, son testimonio de su compromiso inquebrantable con México y con la causa de la libertad.
El regreso del Escuadrón 201 a México fue un acontecimiento histórico, un momento de júbilo y reconocimiento nacional. Los héroes de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, entre ellos el Sargento Gutiérrez Marín, fueron recibidos con honores, no solo por las autoridades, sino también por un pueblo agradecido que comprendía la magnitud de su sacrificio y la importancia de su labor. El reconocimiento popular, espontáneo y sincero, fue el mayor tributo a su valentía y patriotismo.
La Asociación Mexicana de Veteranos de la II Guerra Mundial A.C., custodia celosamente la memoria de estos hombres y mujeres que, con su entrega y sacrificio, escribieron una página gloriosa en la historia de México. El Sargento Gutiérrez Marín, el último de los integrantes del Escuadrón 201, deja un legado que trasciende su propia existencia. Su historia es un ejemplo para las nuevas generaciones, una inspiración para quienes aspiran a servir a la patria con honor y lealtad. Su memoria, como las ondas que alguna vez transmitió en el campo de batalla, seguirá resonando en el corazón de México.
Fuente: El Heraldo de México