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3 de mayo de 2025 a las 21:55

Isfel ignora a maquillista y ella confiesa

La sombra de la polémica continúa cernida sobre Violeta Isfel. A pesar de sus esfuerzos por mostrar una imagen accesible y cercana a sus fans, el incidente con la maquillista Lildey Ramírez sigue resonando en las redes sociales. Recordemos que Ramírez, estilista de Grupo Imagen, relató cómo la actriz se negó a grabar un simple saludo para su sobrina, indicándole que debía seguir un procedimiento en su Instagram para, en esencia, pagar por él.

Esta revelación desató una ola de críticas hacia Isfel, quien inicialmente negó los hechos. Sin embargo, el testimonio de Ramírez, acompañado de un video donde se aprecia la incomodidad del momento, parece haber desmentido su versión. El reconocido periodista Gustavo Adolfo Infante también aportó leña al fuego al afirmar que la actriz tuvo la misma actitud con dos jóvenes que realizaban su servicio social en la televisora.

Ante la creciente presión mediática y el rechazo del público, Isfel optó por eliminar la opción de saludos pagados en sus redes sociales. Desde entonces, ha intensificado su presencia en plataformas como Instagram y TikTok, compartiendo videos donde se muestra amable y dispuesta a interactuar con sus seguidores, firmando autógrafos y tomándose fotografías en lugares públicos como el centro de Puebla.

¿Se trata de un genuino cambio de actitud o de una estrategia para limpiar su imagen? Esa es la pregunta que se hacen muchos usuarios en redes sociales. Los comentarios sarcásticos y las constantes menciones al precio de sus saludos personalizados (300 pesos) demuestran que el público no olvida fácilmente. La sombra de la duda persiste.

Mientras tanto, la historia de Lildey Ramírez se ha convertido en un símbolo de la importancia del trato respetuoso hacia todas las personas, independientemente de su profesión o posición social. Su testimonio ha generado un debate sobre los límites de la fama y la monetización de la interacción con los fans. ¿Es lícito cobrar por un saludo? ¿Dónde está la línea que separa la accesibilidad de la explotación de la imagen pública?

Este caso nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad que conlleva la popularidad. Si bien es cierto que los artistas tienen derecho a gestionar su imagen y su tiempo, también es importante recordar que la fama es, en gran medida, un producto del apoyo del público. Un gesto tan simple como un saludo puede marcar la diferencia entre la admiración y el desencanto. La historia de Violeta Isfel y Lildey Ramírez nos recuerda que la humildad y la empatía son valores que nunca deben perderse, incluso bajo los reflectores.

Fuente: El Heraldo de México