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3 de mayo de 2025 a las 12:50

Desbloquea el poder del coliflor (sin horno)

El coliflor, ese vegetal de aspecto peculiar y sabor suave, se ha ganado un lugar privilegiado en nuestras cocinas. No solo por su versatilidad a la hora de prepararlo, sino también por la riqueza nutricional que alberga en cada uno de sus floretes. Sin embargo, existe un enemigo silencioso que acecha en los fogones, listo para robarle al coliflor sus preciados tesoros: la cocción excesiva.

Cocinar el coliflor a altas temperaturas o durante largos periodos de tiempo puede mermar significativamente su contenido de vitamina C, esos poderosos antioxidantes que nos protegen del daño celular, y los compuestos anticancerígenos que tanto bien nos hacen. Es como si le quitáramos la esencia misma que lo convierte en un aliado para nuestra salud.

Por fortuna, existen métodos de cocción suaves y eficaces que nos permiten disfrutar del coliflor en todo su esplendor, conservando al máximo sus propiedades. El vapor, por ejemplo, es una técnica milenaria que cocina los alimentos con la delicadeza de una caricia. Basta con sumergir el coliflor en una vaporera durante 5 a 7 minutos para que se ablande ligeramente, manteniendo su textura crujiente y, lo más importante, preservando sus nutrientes. Imaginen esos floretes blancos, impregnados de vapor, liberando su aroma sutil y conservando intacta la vitamina C, escudo protector contra los radicales libres.

Para aquellos que buscan un sabor más intenso y una textura ligeramente tostada, el horno se convierte en un aliado perfecto. Basta con precalentarlo a 180 grados centígrados y colocar el coliflor, previamente troceado y aderezado con especias a nuestro gusto, sobre una bandeja. Tras 15 o 20 minutos, obtendremos un coliflor dorado y crujiente, con un sabor realzado que deleitará nuestro paladar. La clave está en controlar el tiempo y la temperatura, evitando que la cocción sea excesiva y se pierdan los valiosos antioxidantes.

Incorporar el coliflor a nuestra dieta, cocinado de manera adecuada, es una inversión en bienestar. Nos aporta fibra, que favorece la digestión y nos ayuda a mantener un peso saludable. Nos provee de vitaminas y minerales esenciales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Y, por si fuera poco, nos protege contra enfermedades gracias a sus compuestos anticancerígenos.

Más allá de las recetas tradicionales, el coliflor se presta a infinitas posibilidades culinarias. Podemos incorporarlo en cremas, purés, tortillas, arroces, ensaladas… Incluso podemos utilizarlo como sustituto del arroz o la pasta, creando platos bajos en carbohidratos y ricos en nutrientes.

La próxima vez que tengan coliflor en sus manos, recuerden la importancia de una cocción suave y respetuosa. No se trata solo de cocinar un vegetal, sino de preservar un tesoro de nutrientes que contribuyen a nuestra salud y bienestar. Exploren las diferentes técnicas de cocción, experimenten con sabores y texturas, y descubran todo el potencial que este humilde vegetal tiene para ofrecer. Su cuerpo se lo agradecerá.

Fuente: El Heraldo de México