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3 de mayo de 2025 a las 16:05
Cocodrilo ataca a hombre que lo confundió con estatua
La imprudencia humana a veces alcanza límites insospechados, como lo demuestra el reciente incidente en el zoológico Kabug Mangrove Park and Wetlands de Filipinas. Un hombre de 29 años, en un acto que desafía la lógica y el sentido común, confundió a un cocodrilo real con una estatua y decidió traspasar la barrera de seguridad para tomarse una selfie. Lo que parecía una aventura para las redes sociales terminó en una pesadilla, con el hombre luchando por su vida tras el inevitable ataque del animal.
Lalay, la hembra de cocodrilo involucrada, no es una estatua inerte, sino un ser vivo con instintos naturales. Imaginen la escena: un intruso invadiendo su espacio, acercándose con un objeto desconocido (el teléfono móvil). La reacción de Lalay, aunque violenta, es completamente comprensible desde la perspectiva animal. Mordió el brazo del turista, lo sujetó con fuerza y lo zarandeó, una respuesta instintiva ante lo que percibió como una amenaza.
El forcejeo, según testigos, duró aproximadamente media hora, un tiempo que debe haber parecido una eternidad para el hombre atrapado en las fauces del reptil. Finalmente, el cuidador del zoológico, con gran valentía y pericia, logró someter a Lalay y liberar al imprudente visitante. La pregunta que todos se hacen es: ¿cómo pudo alguien confundir un animal vivo con una estatua, especialmente un cocodrilo de las dimensiones de Lalay? ¿Fue un exceso de confianza? ¿Una subestimación del peligro? ¿Una simple falta de atención a las señales de advertencia?
Las consecuencias de este acto de irresponsabilidad son múltiples. El hombre sufrió heridas graves y fue trasladado de urgencia al hospital, donde su pronóstico aún es incierto. Lalay, aunque actuó por instinto, también se vio afectada, sometida a un estrés innecesario. Y por último, el incidente puso en riesgo la seguridad de otros visitantes y del propio cuidador, quien tuvo que intervenir en una situación peligrosa.
El caso ha generado un debate sobre la responsabilidad individual y la necesidad de respetar las normas de seguridad en los zoológicos. "No sé por qué haría algo tan estúpido", comentó un testigo, reflejando la incredulidad generalizada ante lo sucedido. Las autoridades aún no se han pronunciado sobre posibles sanciones para el turista, pero el incidente sirve como un recordatorio contundente: la naturaleza no es un escenario para selfies irresponsables. La vida silvestre debe ser observada con respeto y precaución, entendiendo que los animales, incluso en cautiverio, conservan sus instintos y merecen ser tratados con dignidad.
Este incidente también nos invita a reflexionar sobre la obsesión por las redes sociales y la búsqueda de la foto perfecta. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar por un "like" o un comentario? En este caso, la búsqueda de la selfie casi le cuesta la vida a un hombre y puso en peligro a un animal inocente. Es fundamental promover una cultura de responsabilidad en el uso de las redes sociales, donde la seguridad y el respeto por la vida, tanto humana como animal, prevalezcan sobre la vanidad y la búsqueda de la notoriedad efímera. El zoológico, por su parte, podría reforzar las medidas de seguridad y las campañas de concientización para evitar que incidentes similares se repitan en el futuro. La educación y la prevención son claves para garantizar la seguridad de los visitantes y el bienestar de los animales.
Fuente: El Heraldo de México