3 de mayo de 2025 a las 16:40
Brutal pelea universitaria termina en tragedia
La brutal agresión sufrida por Rubén Sánchez, estudiante de Arquitectura de la UTP, ha conmocionado a la sociedad peruana. Las imágenes que circulan en redes sociales, donde se ve al joven de 21 años siendo golpeado y posteriormente arrojado desde un puente peatonal por un grupo de al menos seis individuos, son estremecedoras. La violencia desmedida del ataque y la aparente impunidad con la que actuaron los agresores han generado una ola de indignación y un clamor unánime por justicia.
El incidente, ocurrido la noche del 30 de abril en Los Olivos, Lima, ha dejado a Rubén con graves consecuencias. Su madre, Glasdeni Carlos Manrique, ha declarado con angustia a diversos medios la gravedad de las lesiones de su hijo, quien presenta el rostro desfigurado y múltiples fracturas tras la caída de aproximadamente cuatro metros. Más allá del daño físico, el trauma psicológico que este evento dejará en Rubén es incalculable.
La versión de la madre, basada en el testimonio de su hijo y las impactantes imágenes del video, relata que Rubén se dirigía a su casa luego de realizar un trabajo universitario con compañeros. En el trayecto, se encontró con un grupo de jóvenes, presuntamente estudiantes de la UCV, con quienes habría tenido un intercambio de palabras que escaló rápidamente a la violencia física. Superado en número, Rubén no pudo defenderse de la brutal agresión que culminó con su caída desde el puente.
A la indignación por la violencia se suma la preocupación por la inseguridad ciudadana. El robo del celular de Rubén tras la golpiza pone de manifiesto la vulnerabilidad de los ciudadanos ante la delincuencia. La madre exige justicia y que los responsables sean capturados y castigados con todo el peso de la ley. Su clamor es el clamor de una madre desesperada, pero también el de una sociedad harta de la violencia.
La UCV se encuentra en el ojo del huracán. Se espera que la institución confirme si los agresores son efectivamente estudiantes de la universidad y, de ser así, que tome las medidas disciplinarias correspondientes. La sociedad espera una respuesta contundente que demuestre un compromiso real con la no violencia y la seguridad de sus estudiantes y de la comunidad en general.
Este caso no puede quedar impune. Es fundamental que las autoridades actúen con celeridad y eficiencia para esclarecer los hechos, identificar a todos los responsables y llevarlos ante la justicia. Más allá de la sanción penal, es necesario reflexionar sobre las causas que subyacen a este tipo de violencia y trabajar en la construcción de una sociedad más justa, pacífica y segura para todos. La indignación que hoy sentimos debe transformarse en un motor de cambio para que hechos como este no vuelvan a repetirse. El futuro de Rubén y de muchos jóvenes como él depende de ello.
El propio Rubén, a pesar de sus heridas, ha logrado dar sus primeras declaraciones, negando conocer a sus agresores, a diferencia de lo que se especulaba en algunos medios. Además, ha afirmado tener ya los nombres de algunos de los implicados, información crucial para el avance de la investigación. La esperanza de justicia se mantiene viva, y la sociedad permanece atenta al desarrollo del caso, exigiendo que se haga justicia y se garantice la seguridad de todos los ciudadanos.
Fuente: El Heraldo de México