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3 de mayo de 2025 a las 03:15

¡Basta de corrupción en la justicia!

La promesa de una justicia más cercana al pueblo resuena con fuerza en las palabras de la ministra Lenia Batres Guadarrama. Su reciente visita a Chiapas, en el marco de su campaña para la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ha dejado una estela de esperanza para aquellos que anhelan un sistema judicial más accesible, transparente y, sobre todo, comprometido con los derechos fundamentales de todos los mexicanos.

La ministra ha puesto el dedo en la llaga al señalar la dolorosa realidad que enfrentan miles de personas en el país: la imposibilidad de acceder a la justicia por falta de recursos para contratar abogados o, peor aún, por la sombra de la corrupción que se cierne sobre algunos juzgados. Esta situación, lejos de ser un caso aislado, se convierte en una barrera infranqueable para quienes buscan una resolución justa a sus conflictos. ¿Cómo podemos hablar de un Estado de Derecho cuando el acceso a la justicia se convierte en un privilegio y no en un derecho garantizado?

Batres Guadarrama no se limita a diagnosticar el problema, sino que propone soluciones concretas. La lucha contra el nepotismo y el tráfico de influencias dentro del Poder Judicial se erige como una prioridad ineludible. Estas prácticas, enquistadas en el sistema, minan la confianza de la ciudadanía y obstruyen el camino hacia una justicia imparcial. Se necesita una profunda transformación, un cambio de paradigma que permita sanear las instituciones y devolverles la credibilidad perdida.

La reforma judicial, calificada por la ministra como una transformación sin precedentes a nivel mundial, se presenta como la herramienta para lograr este cambio. Su enfoque democrático, que empodera a la sociedad al permitirle elegir a quienes imparten justicia, representa un paso fundamental hacia un sistema más representativo y legítimo. Sin embargo, la ministra advierte que el verdadero reto no radica únicamente en modificar las leyes, sino en asegurar que el Poder Judicial esté integrado por personas con perfiles diversos, capaces de aportar una visión plural y enriquecedora a la interpretación de la ley.

Imaginen un Poder Judicial donde convivan la experiencia de jueces con la pasión de los defensores de derechos humanos, la sabiduría de los académicos constitucionalistas y la ancestral sabiduría de las comunidades indígenas. Esta diversidad, lejos de ser una fuente de conflicto, se convertiría en un motor de innovación y justicia social. La inclusión de voces tradicionalmente marginadas enriquecería el debate jurídico y permitiría una aplicación de la ley más sensible a las realidades del país.

El próximo 1 de junio se escribirá una nueva página en la historia de México. Por primera vez, los ciudadanos tendrán la oportunidad de elegir a los integrantes del Poder Judicial. Esta jornada histórica, organizada por el Instituto Nacional Electoral, representa una oportunidad única para construir un sistema judicial más justo, transparente y accesible para todos. La lista de cargos a elegir es extensa y la responsabilidad de la ciudadanía, enorme. Informarse, participar y elegir con conciencia son las claves para construir el futuro de la justicia en México. El futuro del Poder Judicial está en manos del pueblo. ¿Estaremos a la altura del desafío?

Fuente: El Heraldo de México