3 de mayo de 2025 a las 01:10
León Larregui: ¿Rockstar o solo polémico?
¿Es León Larregui el último rockstar de México? La pregunta, lanzada al aire por Beto y Lalo en su podcast, ha incendiado las redes y desatado una ola de opiniones encontradas. Para algunos, Larregui encarna la esencia misma del rockstar: la rebeldía, el talento desbordante, la conexión profunda con su público y, por qué no decirlo, la polémica. Para otros, sin embargo, la comparación con leyendas como Alex Lora, Saúl Hernández o El Haragán resulta, cuanto menos, exagerada.
Lo que nadie puede negar es que León Larregui es una figura que no deja indiferente. Su voz inconfundible, su lírica introspectiva y su carisma magnético lo han convertido en un ícono para toda una generación. Desde sus inicios con Zoé, banda que ha marcado a fuego el rock mexicano del siglo XXI con discos emblemáticos como "Memo Rex Commander y el Corazón Atómico de la Vía Láctea", "Reptilectric" o "Aztlán", Larregui ha demostrado una capacidad creativa inagotable. Su carrera solista, con álbumes como "Solstis", "Voluma" y "Prismarama", explora territorios sonoros más experimentales, revelando una faceta aún más personal e introspectiva.
Pero más allá de su música, es su personalidad, a menudo controvertida, la que alimenta el mito. Sus opiniones, expresadas sin tapujos tanto en redes sociales como en la vida real, generan encendidas discusiones. Desde sus críticas al reguetón, género que considera una aberración musical, hasta sus encontronazos con otros artistas, pasando por sus polémicos arrestos y denuncias, Larregui parece abrazar la controversia como parte integral de su imagen pública.
¿Es esto lo que define a un rockstar en la actualidad? ¿Es la provocación, la irreverencia, la constante lucha contra lo establecido, lo que mantiene viva la llama del rock en un mundo cada vez más homogéneo? Quizás la respuesta no sea tan simple. Tal vez el verdadero rockstar no es aquel que busca la polémica a toda costa, sino aquel que se mantiene fiel a sí mismo, a su arte y a sus convicciones, sin importar el precio. Y en ese sentido, León Larregui, con sus luces y sus sombras, sin duda alguna, ha dejado una huella imborrable en la escena musical mexicana.
Sus defensores argumentan que su "hasta la madre con talento", como lo describieron Beto y Lalo, lo coloca en un pedestal aparte. Su capacidad para conectar con su público, la admiración de sus compañeros de banda, su entrega incondicional en cada presentación, son elementos que contribuyen a construir la imagen de un artista auténtico, visceral, un verdadero animal de escenario.
Sin embargo, sus detractores no dudan en señalar sus excesos y sus contradicciones. Le reprochan su arrogancia, su falta de humildad, sus comentarios a veces desatinados. Recuerdan episodios como la venta de boletos de Caifanes, sus quejas constantes sobre el sonido en los festivales o sus enfrentamientos con conductores de televisión.
En definitiva, León Larregui es un personaje complejo, multifacético, imposible de encasillar en una sola definición. Un artista que provoca admiración y rechazo a partes iguales, pero que, sin duda, ha logrado trascender la escena musical para convertirse en un fenómeno cultural. El tiempo dirá si la historia lo recuerda como el último rockstar de México o como una figura más en el vasto panorama del rock nacional. Mientras tanto, el debate sigue abierto.
Fuente: El Heraldo de México