2 de mayo de 2025 a las 20:30
Caen ladrones de joyas en Metepec
La tranquilidad de una tarde cualquiera en la plaza comercial de la colonia La Providencia, en Metepec, se vio súbitamente interrumpida. El silencio habitual fue reemplazado por el sonido de cristales rotos y gritos de alarma. Ocho figuras, moviéndose con la precisión de un reloj siniestro, irrumpieron en una joyería, sembrando el pánico entre los presentes. Sus movimientos, rápidos y calculados, revelaban una experiencia escalofriante en el arte del robo. En cuestión de minutos, vitrinas que antes exhibían brillantes joyas ahora yacían vacías, despojadas de su preciado contenido. Los asaltantes, con el botín en su poder, se desvanecieron en la multitud, dejando tras de sí una escena de caos y consternación.
Afortunadamente, la rápida reacción de un ciudadano anónimo, quien alertó a las autoridades a través del 911, activó una veloz respuesta de la Secretaría de Seguridad del Estado de México (SSEM) y la Policía Municipal. La tecnología jugó un papel crucial en el desarrollo de los acontecimientos. Desde el Centro de Control, Comando, Comunicación, Cómputo y Calidad (C5), los ojos vigilantes de las cámaras de seguridad estatales siguieron cada movimiento de los sospechosos. Un cerco virtual se tejió alrededor de los fugitivos, quienes intentaban escapar a bordo de un Chevrolet Aveo blanco. La persecución se convirtió en una carrera contra el tiempo, una danza frenética entre la justicia y la impunidad.
La tensión crecía a cada kilómetro. La información fluía en tiempo real desde el C5 hacia las unidades de la SSEM desplegadas en la zona. Finalmente, el vehículo fue interceptado sobre la carretera Toluca-México, a la altura del kilómetro 38, en el paraje Río Hondito, municipio de Ocoyoacac. El conductor, un hombre de 53 años identificado como Julio “N”, y una menor de edad que lo acompañaba, fueron detenidos para una revisión. El corazón de la operación palpitaba con la esperanza de recuperar lo robado.
Y la esperanza no defraudó. Dentro del vehículo, las autoridades encontraron dos bolsas de costal, una blanca y otra roja, repletas con el botín: 146 piezas de joyería de oro, incluyendo 85 aretes, un collar, un anillo y varias arracadas. El valor estimado de las joyas recuperadas asciende a la impresionante suma de 492 mil pesos. Además, se confiscaron tres teléfonos celulares, potenciales piezas clave para desentrañar la red criminal detrás del asalto.
Tras la detención, a Julio “N” y a la menor se les informaron sus derechos. Ambos fueron trasladados, junto con las joyas recuperadas, a la Agencia del Ministerio Público correspondiente, donde se definirá su situación legal. Las investigaciones posteriores revelaron un dato inquietante: Julio “N” pertenece a una célula delictiva dedicada al robo de joyerías y vehículos en diversos municipios del Estado de México. Este descubrimiento abre nuevas líneas de investigación, que podrían conducir al desmantelamiento de una peligrosa organización criminal. La captura de estos dos individuos representa un importante triunfo en la lucha contra la delincuencia, y renueva la confianza de la ciudadanía en las instituciones encargadas de velar por su seguridad. Sin embargo, la historia no termina aquí. La investigación continúa, con la promesa de llevar ante la justicia a todos los responsables de este audaz robo.
Fuente: El Heraldo de México