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2 de mayo de 2025 a las 15:05

Alto a la violencia escolar

La violencia escolar en México, una realidad alarmante que exige atención inmediata. Las cifras reveladas por la ENADIS 2022, la ENSANUT Continua 2021 y los Registros de lesiones 2010-2023 pintan un panorama preocupante: millones de estudiantes, desde primaria hasta preparatoria, sufren acoso escolar, violencia física e incluso violencia sexual dentro de los muros que deberían ser sinónimo de seguridad y aprendizaje. Imaginemos a un joven de 15 años, con toda la vida por delante, enfrentando no solo las presiones académicas, sino también el miedo constante a ser agredido por sus compañeros. O a una niña de apenas 10 años, cuya experiencia escolar está marcada por la humillación y el dolor físico. Estas no son historias aisladas, sino la realidad de miles de niños y adolescentes en nuestro país.

El incremento en las hospitalizaciones por violencia física en escuelas es especialmente preocupante. Un aumento del 69.3% en un solo año, con 2023 marcando un récord histórico, nos obliga a preguntarnos qué está fallando. ¿Son insuficientes los protocolos de prevención y atención en las escuelas? ¿Falta capacitación al personal docente para identificar y abordar estas situaciones? ¿Estamos, como sociedad, normalizando la violencia y dejando a nuestros niños y jóvenes desprotegidos?

La identificación del agresor en casi la mitad de los casos de violencia física escolar, siendo en muchos casos una persona conocida, abre una nueva dimensión del problema. Si la violencia se gesta dentro del propio entorno escolar, ¿cómo podemos garantizar la seguridad de nuestros hijos? Es necesario fortalecer los mecanismos de denuncia y promover una cultura de respeto y tolerancia cero a la violencia en todos los ámbitos escolares.

La violencia sexual en las escuelas, aunque con menor incidencia que la física, es un problema igualmente grave que requiere una atención especializada. El hecho de que casi la mitad de las víctimas sean adolescentes, y que una cuarta parte sean niños de entre 1 y 5 años, nos exige redoblar esfuerzos para proteger a los más vulnerables. Es fundamental implementar programas de educación sexual integral que empoderen a los niños y niñas, les enseñen a reconocer situaciones de riesgo y a buscar ayuda.

Las cifras no mienten. La violencia escolar es una realidad que nos interpela como sociedad. No podemos seguir mirando hacia otro lado. Es urgente implementar políticas públicas integrales que aborden el problema desde diferentes frentes: prevención, atención a las víctimas, sanción a los agresores y promoción de una cultura de paz en las escuelas. El futuro de nuestros niños y jóvenes está en juego. No podemos fallarles. El Estado de México, la Ciudad de México y Guanajuato, entidades que concentran la mayor cantidad de casos, deben ser prioritarias en la implementación de estas estrategias. Pero la responsabilidad es de todos. Padres, madres, docentes, autoridades y sociedad en general, debemos unirnos para construir un entorno escolar seguro y libre de violencia para todos los niños y adolescentes de México. El silencio nos hace cómplices. Es hora de alzar la voz y actuar.

Fuente: El Heraldo de México