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3 de mayo de 2025 a las 00:10

¡Alerta! Pinchazos en Pumabús CDMX

La creciente preocupación por los misteriosos "pinchazos" en el transporte público de la Ciudad de México ha llevado a las autoridades a implementar un protocolo de atención inmediata. La Jefa de Gobierno, Clara Brugada, busca tranquilizar a la población garantizando la realización de estudios clínicos, el suministro de profilaxis preventiva y una exhaustiva investigación a cargo de la Fiscalía General de Justicia de la CDMX (FGJ). Esta noticia, sin duda, genera un halo de esperanza en medio de la incertidumbre.

La Fiscal capitalina, Bertha Alcalde Luján, reveló cifras alarmantes: al menos 41 casos registrados hasta el 1 de mayo. Un dato que impacta y nos obliga a preguntarnos: ¿qué hay detrás de estos ataques? La funcionaria detalló que en 15 de los casos se encontró una marca de piquete, mientras que en otros se observaron rasguños. Esta variabilidad en las lesiones abre un abanico de hipótesis y plantea la necesidad de profundizar en las investigaciones. ¿Se trata de un mismo modus operandi o de diferentes agresores con distintas motivaciones?

El Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, epicentro de muchos de estos incidentes, ha activado un protocolo de atención para quienes se encuentren en situación de riesgo durante su traslado. Imaginemos la angustia de sentir un pinchazo o pellizco en la piel en un vagón atestado de gente. El protocolo del STC recomienda, ante cualquier evento inusual, notificar inmediatamente al personal de seguridad. Una medida fundamental para brindar atención oportuna y recabar evidencia que contribuya a esclarecer los hechos.

Los síntomas reportados por las víctimas son diversos y van desde mareos y náuseas hasta pérdida de conocimiento. Esta sintomatología, que en algunos casos podría asociarse a sustancias inyectadas, refuerza la importancia de la profilaxis preventiva ofrecida por las autoridades. Sin embargo, la incertidumbre sobre la naturaleza de estas sustancias y sus posibles efectos a largo plazo genera inquietud y exige una investigación científica rigurosa.

La problemática, lamentablemente, no se limita al Metro. Se han reportado casos en Metrobús, Pumabús e incluso en la vía pública, lo que amplía el espectro de vulnerabilidad y complementa el desafío para las autoridades. El caso de la reportera Areli Lorenzana, agredida mientras cubría la marcha del 1 de mayo, ilustra la exposición a estos ataques en diversos contextos. Su testimonio y el de otras víctimas son cruciales para comprender la dimensión del problema y diseñar estrategias de prevención más efectivas.

El caso reportado en el Pumabús, donde la víctima denunció la desaparición de sus pertenencias tras quedarse dormida en el Metro, plantea la posibilidad de que estos "pinchazos" sean una modalidad de robo. Esta hipótesis requiere una investigación minuciosa que analice las circunstancias de cada caso y determine si existe una conexión entre los pinchazos y la sustracción de objetos de valor. La distribución geográfica de los ataques, concentrados en algunas zonas de la ciudad, también podría proporcionar pistas valiosas para la investigación.

Las autoridades hacen un llamado a la ciudadanía a mantenerse alerta, reportar cualquier incidente sospechoso y colaborar con las investigaciones. La seguridad en el transporte público es una responsabilidad compartida que requiere la participación activa de todos. Solo a través de la cooperación y la pronta acción podremos erradicar esta práctica que genera temor e inseguridad en la población.

Fuente: El Heraldo de México