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2 de mayo de 2025 a las 17:40
Alerta de tsunami tras fuerte sismo en Chile y Argentina
Un escalofrío recorrió la espina dorsal del extremo sur de América esta mañana. La tierra rugió con una fuerza de 7.4 grados en la escala de Richter, un terremoto submarino que despertó la amenaza latente de un tsunami en la región de Magallanes, Chile. La alerta, emitida por el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), provocó una movilización inmediata y ordenada de miles de personas hacia zonas seguras, lejos del alcance potencial de las olas. Punta Arenas, la ciudad portuaria más cercana al epicentro, se convirtió en escenario de una evacuación masiva, con ciudadanos que, con la memoria fresca de pasadas tragedias, abandonaron sus hogares y se dirigieron a puntos elevados de la ciudad.
La tensión se palpa en el aire, a pesar de que hasta el momento, y gracias a la rápida respuesta de las autoridades y la preparación de la población, no se reportan víctimas fatales ni daños materiales de consideración. Sin embargo, la amenaza no ha desaparecido por completo. El subdirector de gestión del Senapred en la región, Miguel Ortiz, en una declaración a la prensa, instó a la población a mantenerse en zonas seguras, advirtiendo sobre la posibilidad de réplicas que podrían generar nuevas alertas. El presidente Gabriel Boric, a través de su cuenta de X (antes Twitter), reiteró el llamado a la calma y la precaución, asegurando que todos los recursos del Estado están disponibles para atender cualquier emergencia que se presente.
Esta danza telúrica entre Chile y Argentina, una zona sísmicamente activa debido a la convergencia de las placas tectónicas de Nazca y Sudamericana, nos recuerda la fragilidad de nuestra existencia ante la fuerza de la naturaleza. La profundidad del sismo, estimada en 10 kilómetros por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), si bien mitigó en parte su impacto en la superficie, fue suficiente para generar la alerta de tsunami. Las imágenes que circulan en redes sociales muestran la magnitud de la evacuación y la preocupación en los rostros de los habitantes de Magallanes, una región acostumbrada a la furia de la tierra, pero que nunca baja la guardia ante la posibilidad de una nueva tragedia.
Mientras tanto, equipos de Senapred se despliegan por el territorio, evaluando la situación y preparados para brindar asistencia a las comunidades afectadas. La incertidumbre se mantiene, pero la respuesta rápida y coordinada de las autoridades y la solidaridad de la población son un testimonio de la resiliencia de un país que ha aprendido a convivir con la fuerza impredecible de la naturaleza. El monitoreo constante de la actividad sísmica y la comunicación fluida con la ciudadanía son claves en estas horas cruciales para garantizar la seguridad y el bienestar de todos los habitantes de la zona afectada.
Fuente: El Heraldo de México