3 de mayo de 2025 a las 02:05
Adiós a Ruth Buzzi, la sonrisa de Plaza Sésamo
El silencio que reina en los estudios de televisión tras la partida de Ruth Buzzi es ensordecedor, un silencio que contrasta con la estridente carcajada que ella provocaba con cada gesto, cada mueca, cada aparición en pantalla. A sus 88 años, la icónica comediante nos ha dejado, llevándose consigo un pedazo de la historia de la comedia estadounidense, un vacío que difícilmente podrá llenarse. El pasado 2 de mayo, en la tranquilidad de su hogar en Texas, Buzzi exhaló su último aliento, poniendo fin a una larga batalla contra el Alzheimer, una enfermedad que, irónicamente, silenció a una de las voces más potentes y divertidas de la televisión.
Su agente, Mike Eisenstadt, confirmó la triste noticia, detallando que la actriz se encontraba bajo cuidados paliativos en sus últimos días. Un comunicado emitido por la familia, conmovedor en su simplicidad, pide a quienes deseen honrar su memoria que, en lugar de flores, realicen donaciones para la investigación del Alzheimer. Una petición que refleja no solo el amor por la artista, sino también la esperanza de que algún día se encuentre una cura para esta devastadora enfermedad que roba recuerdos y silencia risas.
Nacida en Westerly, Rhode Island, en el verano de 1936, Ruth Ann Buzzi creció rodeada del arte que emanaba del taller de su padre, el renombrado escultor Angelo Buzzi. Esta influencia artística temprana moldeó su sensibilidad y la impulsó a perseguir su pasión por la actuación. A los 17 años, la joven Ruth ya se encontraba en la prestigiosa Pasadena Playhouse, dando sus primeros pasos en el mundo que la consagraría.
Su talento innato no pasó desapercibido. Apenas dos años después, la oportunidad llamó a su puerta: trabajar junto al cantante Rudy Vallee en un espectáculo de comedia musical durante las vacaciones de verano. Un encuentro que marcaría el inicio de una trayectoria ascendente que la llevaría a los escenarios de Broadway y, finalmente, a la conquista de la pantalla chica.
Antes incluso de graduarse de la Facultad de Artes Teatrales, Buzzi ya portaba con orgullo su tarjeta del sindicato Actors' Equity, un símbolo de su entrada definitiva al mundo del entretenimiento profesional. La televisión se convirtió en su lienzo, el espacio donde su genio cómico floreció y se expandió, alcanzando a millones de hogares y dejando una huella imborrable en la cultura popular.
Su debut televisivo en 1964 en "The Garry Moore Show", aunque breve, fue el preludio de una carrera prolífica. Las puertas de la CBS se abrieron de par en par para la joven comediante, convirtiéndola en un rostro habitual en los programas de variedades más populares de la época. Sin embargo, fue "Rowan & Martin’s Laugh-In", el irreverente y revolucionario show de comedia emitido entre 1968 y 1973, el que catapultó a Buzzi al estrellato internacional.
En este programa, su personaje Gladys Ormphby, armada con su inseparable bolso, se convirtió en un ícono. Gladys, con su peculiar forma de "defenderse" de las molestias ajenas, trascendió la comedia para convertirse en un símbolo de resistencia, una representación humorística de la lucha contra la opresión y el abuso.
El último mensaje de Buzzi, compartido por su esposo Kent Perkins en Facebook, refleja la humildad y el cariño que la caracterizaban. Un mensaje de agradecimiento a sus fans, un reconocimiento al placer que le brindó hacer reír a la audiencia, una invitación a compartir recuerdos y fotografías. Un adiós sencillo, pero cargado de emotividad.
La partida de Ruth Buzzi deja un hueco inmenso en el panorama de la comedia. Su legado, más allá de las risas, reside en su capacidad para dar voz a través del humor, para convertir personajes sencillos en referentes culturales. Su recuerdo permanece vivo en cada carcajada, en cada gesto de cariño, en la memoria de quienes crecieron con su humor y en la inspiración que brinda a las nuevas generaciones de comediantes. Una estrella que, aunque apagada en el firmamento terrenal, continúa brillando con intensidad en el escenario de nuestros recuerdos.
Fuente: El Heraldo de México