1 de mayo de 2025 a las 03:00
Sheinbaum impulsa "Hecho en México" con el sector empresarial.
La abrumadora cifra del 97% de apoyo al consumo nacional, revelada por la encuesta de El Heraldo de México, no es solo un número, es un clamor, un rugido colectivo que resuena con la fuerza de millones de mexicanos que creen en el poder transformador de lo "Hecho en México". Este respaldo masivo no es casualidad, sino el fruto de un anhelo profundo: el de un México próspero, un México que construye su propio futuro, un México donde el trabajo y el ingenio de su gente se traduzcan en bienestar para todos.
Francisco Cervantes Díaz, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), lo ha dicho con claridad: esta iniciativa no es una simple campaña, es una pieza clave de una política industrial de alto nivel, una estrategia vital para navegar los complejos mares de la economía global actual. Y es que en un mundo cada vez más interconectado, donde las cadenas de suministro se extienden por todo el planeta, apostar por lo propio, por lo que nace de nuestra tierra y del talento de nuestros compatriotas, es más que una opción, es una necesidad estratégica.
Imaginemos un México donde cada compra, cada producto que llega a nuestros hogares, sea una semilla que germine en empleos dignos, en comunidades prósperas, en un futuro más brillante para las nuevas generaciones. Ese es el potencial que yace dormido en el sello "Hecho en México", un sello que no solo distingue la procedencia de un producto, sino que simboliza la esperanza de un país que apuesta por sí mismo.
Recordemos que México es un gigante industrial, un titán manufacturero que se ubica entre los líderes mundiales. Ocupamos el séptimo lugar en manufactura y el duodécimo en la economía global. Sin embargo, el consumo interno de productos nacionales aún no refleja la grandeza de nuestro potencial productivo. Ahí radica la importancia crucial de esta campaña: en cerrar esa brecha, en conectar la fuerza productiva de México con el poder adquisitivo de sus ciudadanos.
Pensemos en la industria automotriz, un sector donde México brilla con luz propia, o en la industria aeronáutica, donde nuestro país está despegando hacia nuevos horizontes. Imaginemos el impacto que tendría un aumento significativo en el consumo de autopartes y componentes aeronáuticos fabricados en México. No solo se traduciría en un impulso económico sin precedentes, sino que también generaría una cascada de oportunidades, desde la creación de empleos altamente especializados hasta el desarrollo de nuevas tecnologías e innovaciones.
La clave de este ambicioso proyecto reside en la colaboración, en la sinergia entre el gobierno, la iniciativa privada y, por supuesto, la sociedad. La presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, han demostrado su compromiso con esta iniciativa, trabajando codo a codo con el sector empresarial para impulsar el consumo nacional. Ahora nos toca a nosotros, los consumidores, asumir nuestro rol en esta ecuación, convertirnos en protagonistas del cambio.
Cada vez que elegimos un producto "Hecho en México", no solo estamos adquiriendo un bien o servicio, estamos invirtiendo en nuestro país, estamos apostando por el futuro. Estamos diciendo "sí" a la creación de empleos, "sí" al crecimiento económico, "sí" a un México más fuerte y próspero. Es una decisión simple, pero con un impacto profundo. Es una decisión que nos empodera, que nos convierte en agentes de cambio, en constructores de un futuro mejor. Es momento de unirnos bajo la bandera de lo "Hecho en México" y cosechar juntos los frutos de nuestro trabajo y nuestro ingenio.
Fuente: El Heraldo de México