1 de mayo de 2025 a las 18:35
Secretos del Cónclave: ¿Quién sucederá al Papa?
El silencio sepulcral se cierne sobre la Capilla Sixtina. Un silencio roto solo por el susurro de las sotanas y el crujir de las papeletas. Tras la partida del Papa Francisco, el mundo entero contiene la respiración, expectante ante la elección de su sucesor. El 7 de mayo, las puertas de la Capilla se cerrarán tras los cardenales, dando inicio a un cónclave envuelto en un aura de misterio y tradición. Pero, ¿qué ocurre realmente tras esos muros impenetrables?
El Padre José de Jesús Aguilar, voz autorizada de la Arquidiócesis de México, nos desvela algunos de los entresijos de este proceso milenario. Antes del gran encierro, los purpurados se reunirán en la Casa Santa Marta, un remanso de paz en medio de la vorágine vaticana. Allí, compartirán un último almuerzo, quizás con la tensión palpable en el ambiente, antes de dirigirse a la Basílica de San Pedro. En ese majestuoso templo, implorarán la guía del Espíritu Santo en una misa solemne, una invocación crucial para iluminar sus decisiones en los días venideros.
Imaginen la escena: la luz tenue que se filtra a través de los vitrales, el aroma a incienso que impregna el aire, el murmullo de las oraciones… Un momento de profunda introspección antes de adentrarse en el cónclave, un proceso que, según el Padre Aguilar, podría extenderse por dos o tres días, siguiendo la pauta de las últimas elecciones papales.
Un detalle fascinante que revela el Padre Aguilar es la transformación de la Capilla Sixtina para este evento. El suelo, habitualmente escalonado, ha sido nivelado para facilitar el acceso a los cardenales, muchos de ellos de avanzada edad. Y en un rincón, las discretas estufas, listas para emitir las señales de humo que anunciarán al mundo el resultado de cada votación. Humo negro, si aún no hay consenso; humo blanco, si el nuevo Pontífice ha sido elegido. Una tradición que se remonta a siglos atrás, un símbolo visual que captura la atención del mundo entero.
Una vez dentro de la Capilla, el silencio se convierte en la regla de oro. Se suspenden las comunicaciones con el exterior. Los celulares se silencian. Los cardenales se desconectan del mundo para conectarse con su fe y su responsabilidad. Ninguna influencia externa puede penetrar esos muros, garantizando la pureza del proceso. "No elijan por cuestiones personales, no elijan por favoritismos, no elijan por compromisos," recordó el Padre Aguilar, citando las palabras del Papa Juan Pablo II. La elección debe basarse en la sabiduría, la oración y la búsqueda del candidato idóneo para guiar a la Iglesia en los tiempos actuales.
La duración del cónclave es una incógnita. Si bien los últimos han sido relativamente breves, la historia nos recuerda que la elección de un Papa puede ser un proceso largo y complejo. El Padre Aguilar mencionó un cónclave que se prolongó por la asombrosa cifra de 33 meses. Una muestra de las dificultades que a veces conlleva encontrar al sucesor de San Pedro. Mientras el mundo espera, la Capilla Sixtina se convierte en el epicentro de la fe, un lugar donde la historia se escribe en silencio y oración.
Fuente: El Heraldo de México