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1 de mayo de 2025 a las 11:20

Impacto en tu auto: Cambios en aranceles

La industria automotriz norteamericana respira aliviada. Tras meses de incertidumbre y especulaciones, la administración Trump ha aclarado el panorama arancelario, ofreciendo un respiro a los gigantes de Detroit: Ford, General Motors y Stellantis. La nueva orden ejecutiva, firmada por el propio presidente, disipa los temores de una doble imposición de aranceles, un escenario que hubiera asestado un duro golpe a la competitividad del sector.

La preocupación radicaba en la posible suma del arancel del 25% sobre vehículos importados al ya existente 25% sobre el acero y aluminio, una medida que habría encarecido significativamente la producción y, en última instancia, el precio final para el consumidor. La decisión de Trump, celebrada por Matt Blunt, presidente de la American Automotive Policy Council (AAPC), establece que estos aranceles no se acumularán, evitando así un impacto devastador en la industria.

Más allá de la simple aclaración, la nueva orden ejecutiva introduce un mecanismo de compensación para los fabricantes que utilicen piezas importadas en vehículos ensamblados en Estados Unidos. Este sistema de reembolso, escalonado en dos años, permitirá a las empresas recuperar parte del costo asociado a los aranceles sobre el acero y el aluminio. Durante el primer año, se reembolsará el 15% del valor del vehículo, mientras que en el segundo año la cifra se reducirá al 10%. En términos prácticos, esto se traduce en un reembolso del 3.75% del precio de venta del vehículo en el primer año y del 2.5% en el segundo.

Este mecanismo de compensación no es simplemente un gesto de buena voluntad, sino una estrategia calculada para incentivar la relocalización de las cadenas de suministro. Trump ha otorgado a la industria un período de gracia de dos años, un plazo que, según sus propias palabras, debería ser suficiente para trasladar la producción de componentes a territorio estadounidense. Esta medida busca, a largo plazo, fortalecer la industria nacional y generar empleos en Estados Unidos.

La reacción al sur de la frontera no se ha hecho esperar. Desde México, la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, ha calificado las órdenes ejecutivas de Trump como un "avance". Sheinbaum ha asegurado que, hasta el momento, las empresas automotrices que operan en México no han reportado afectaciones significativas a pesar de los cambios en el panorama arancelario. Sin embargo, la cautela prevalece en el sector, consciente de la volatilidad que caracteriza la política comercial de la administración Trump.

La nueva orden ejecutiva, aunque bienvenida por la industria, abre un nuevo capítulo en la compleja relación comercial entre Estados Unidos, México y Canadá. El futuro del sector automotriz en la región dependerá, en gran medida, de la capacidad de las empresas para adaptarse a las nuevas reglas del juego y de la habilidad de los gobiernos para negociar acuerdos que beneficien a todas las partes involucradas. La incertidumbre persiste, pero por ahora, la industria automotriz norteamericana puede respirar con algo más de tranquilidad. El tiempo dirá si esta calma es solo temporal o el preludio de una nueva era de cooperación y estabilidad en el sector.

Fuente: El Heraldo de México