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1 de mayo de 2025 a las 07:55
Frenemos la gentrificación
La sombra de la gentrificación se cierne sobre nuestras ciudades, no como un fenómeno natural e inevitable, sino como una consecuencia directa de la avaricia desmedida. Imaginen un depredador silencioso, acechando cada rincón, cada calle, cada hogar, buscando la máxima rentabilidad sin importar el costo humano. Así opera la especulación inmobiliaria, transformando barrios vibrantes y llenos de historia en meros activos financieros, expulsando a sus habitantes originales, a las familias que durante generaciones han tejido la identidad de esos lugares. La Ministra Lenia Batres Guadarrama, con la contundencia que la caracteriza, lo ha denunciado: la gentrificación es una herida abierta en el tejido social, una cicatriz que marca la desigualdad y la injusticia.
El testimonio de la Ministra, quien ha presenciado la transformación de su propia colonia, la Niños Héroes, en la alcaldía Benito Juárez, es un llamado de atención para todos. Ver cómo los alquileres se multiplican hasta 30 veces en pocos años es una realidad alarmante que nos obliga a reflexionar. No se trata de un proceso abrupto, sino de una estrategia insidiosa que avanza poco a poco, casa por casa, negocio por negocio, hasta cambiar por completo la fisonomía de un barrio. Las presiones de grandes empresas, la complicidad de algunas autoridades y la falta de regulación efectiva crean el caldo de cultivo perfecto para que la especulación florezca.
Superbarrio, con su inconfundible voz, se suma a la denuncia. 30 mil familias al año expulsadas de la Ciudad de México. 30 mil historias de desarraigo, de pérdidas irreparables, de un tejido social que se desgarra. ¿Quiénes son las víctimas? Siempre los mismos: los más vulnerables, aquellos que no pueden competir con los precios inflados, los que ven cómo su ciudad, su hogar, se convierte en un territorio ajeno. Y lo más grave, como denuncia Superbarrio, es la connivencia de ciertas autoridades e incluso de grupos delictivos para acelerar el proceso de despojo.
Ante este panorama desolador, surge la pregunta: ¿qué podemos hacer? La Asamblea de Barrios, con su larga trayectoria de lucha, nos ofrece una respuesta: la organización vecinal, la solidaridad, la resistencia colectiva. Fortalecer los lazos comunitarios, crear redes de apoyo, denunciar las irregularidades, son herramientas fundamentales para frenar el avance de la gentrificación. No podemos permitir que la especulación se adueñe de nuestras ciudades, que el derecho a la vivienda se convierta en un privilegio.
La Ministra Batres propone otra herramienta clave: gravar la especulación inmobiliaria. Si la codicia es el motor de este fenómeno, la vía para combatirlo es golpear directamente el bolsillo de los especuladores. Implementar impuestos que desincentiven la compra masiva de inmuebles con fines especulativos es una medida que se ha aplicado con éxito en otros países y que podría ser una solución efectiva en nuestro contexto. Sin embargo, como señala la Ministra, la lentitud de las instituciones gubernamentales para reaccionar ante estos fenómenos es un obstáculo que debemos superar. Por eso, la participación ciudadana, la exigencia de políticas públicas que protejan el derecho a la vivienda, es más importante que nunca.
El diálogo entre la Ministra Batres y Superbarrio, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Azcapotzalco, es un llamado a la acción. No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras nuestras ciudades son devoradas por la especulación. Es momento de unir fuerzas, de alzar la voz, de defender nuestro derecho a la ciudad, a un hogar digno, a una vida en comunidad.
Fuente: El Heraldo de México