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1 de mayo de 2025 a las 05:50
Flow en México: Fiesta en el Zócalo
La magia de Flow continúa cautivando corazones, y México, una vez más, se rinde ante el encanto del audaz gatito y su conmovedora historia. La monumental proyección en el Zócalo capitalino, broche de oro del Zocalito de las Infancias, no solo fue un evento masivo, sino una auténtica celebración del cine animado y una muestra palpable del cariño que México profesa por el talentoso director letón, Gints Zilbalodis. Imaginen la escena: cientos de familias reunidas bajo el cielo nocturno, la imponente Catedral Metropolitana como telón de fondo, y la entrañable historia de Flow desplegándose en una pantalla gigante. Un espectáculo inolvidable que resonó en cada rincón del Zócalo y que seguramente quedará grabado en la memoria de los asistentes.
La presencia de Zilbalodis en primera fila añadió un toque aún más especial a la velada. Verlo presenciar la emotiva reacción del público mexicano ante su creación, en la primera proyección de este tipo a nivel mundial, debió ser una experiencia profundamente gratificante. No sorprende que, fiel a su costumbre, el joven cineasta compartiera en sus redes sociales selfies con sus entusiastas seguidores mexicanos, inmortalizando un momento de conexión genuina con un país que ha abrazado su obra con excepcional fervor. Recordemos que México se posicionó como el segundo mercado más importante para Flow, un logro extraordinario para una película independiente que compitió con grandes producciones.
Pero la visita de Zilbalodis no se limitó a la proyección en el Zócalo. Su agenda, repleta de actividades, le permitió sumergirse en la rica cultura y la vibrante atmósfera de la Ciudad de México. Desde el bohemio encanto de Coyoacán, donde recorrió las calles empedradas y visitó la icónica Casa Azul de Frida Kahlo, hasta la majestuosidad del Museo Nacional de Antropología, donde se maravilló con los tesoros prehispánicos, Zilbalodis aprovechó cada instante para explorar la diversidad de la capital mexicana.
Incluso se dio tiempo para una visita exprés a la Cineteca Nacional, un santuario para los amantes del séptimo arte, demostrando su pasión por el cine en todas sus expresiones. Y, por supuesto, no podía faltar la experiencia culinaria: un refrescante coco y unos deliciosos tacos en una tradicional fonda del Mercado de Coyoacán, un verdadero festín para los sentidos. Imaginen al aclamado director, sentado en una pequeña mesa, disfrutando de la auténtica gastronomía mexicana, una imagen que refleja la sencillez y la humildad que lo caracterizan.
La Secretaria de Turismo, Alejandra Frausto, resumió a la perfección la experiencia de Zilbalodis en su publicación en X: una combinación perfecta entre la grandeza histórica y cultural de la Ciudad de México y el placer de disfrutar de un buen taco. Una visita que, sin duda, fortalecerá el vínculo entre México y el talentoso cineasta letón, y que dejará una huella imborrable en la historia de Flow. ¿Quién sabe? Quizá esta experiencia inspire a Zilbalodis a crear nuevas historias con un toque mexicano, un sueño que muchos esperamos ver hecho realidad.
Fuente: El Heraldo de México