1 de mayo de 2025 a las 07:05
Ex-federal asesinado en Temixco
La sombra del narcotráfico vuelve a teñir de sangre las calles de Morelos. Un nuevo acto de violencia ha sacudido al municipio de Temixco, dejando un escalofriante recordatorio del poder y la impunidad que aún ejercen grupos criminales como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Iván Morales Corrales, un nombre que resonó en los medios hace años como símbolo de valentía y resistencia, ha caído víctima de la misma violencia que una vez desafió. Este exsuboficial de la Policía Federal, sobreviviente del derribo de un helicóptero en un operativo contra el mismísimo "Mencho" en 2015, fue asesinado a balazos junto a una mujer aún sin identificar. La escena, descrita por testigos como un ataque directo y brutal, pinta un panorama desolador: una camioneta negra acribillada a plena luz del día, cerca del fraccionamiento Brisas, casquillos percutidos regados sobre el asfalto, y la huida impune de los asesinos en motocicletas.
El eco de aquel fatídico 1 de mayo de 2015, cuando el helicóptero en el que viajaba Morales Corrales fue derribado por el CJNG en Jalisco, resuena con fuerza en este nuevo episodio de violencia. Las quemaduras que cubrieron el 70% de su cuerpo, las largas semanas de hospitalización, el reconocimiento del entonces presidente Enrique Peña Nieto… todo un pasado de lucha y supervivencia que contrasta dramáticamente con el final abrupto y violento que le ha deparado el destino. ¿Fue este ataque una venganza tardía del CJNG? ¿Una muestra de poder para recordar que nadie escapa a su alcance? Las autoridades morelenses mantienen un hermetismo preocupante, limitándose a confirmar los hechos e iniciar una investigación que, a la luz de la historia reciente, se antoja compleja y llena de obstáculos.
La figura de Iván Morales Corrales se erige como un símbolo de la vulnerabilidad que enfrentan quienes se atreven a desafiar al crimen organizado. Un hombre que sobrevivió a un infierno, condecorado por su valentía, obligado a vivir en la discreción por el peligro constante, y finalmente alcanzado por la violencia que intentó combatir. Su historia nos interpela como sociedad, nos obliga a reflexionar sobre la eficacia de nuestras estrategias de seguridad, sobre la impunidad que permite a estos grupos operar con tanta libertad, y sobre la necesidad urgente de construir un país donde la vida, y no la muerte, sea la protagonista.
La identidad de la mujer que acompañaba a Morales Corrales sigue siendo un misterio. ¿Una víctima colateral? ¿Alguien involucrada en su pasado? Su muerte añade otra capa de complejidad a este caso, y subraya la crueldad indiscriminada que caracteriza a la violencia del narcotráfico. Mientras las autoridades buscan respuestas, la incertidumbre y el miedo se apoderan de la comunidad de Temixco. ¿Cuántos más tendrán que caer antes de que la justicia prevalezca? ¿Cuándo dejarán de ser las calles escenario de estas tragedias? Preguntas que, por desgracia, parecen no tener respuesta en el corto plazo. El caso de Iván Morales Corrales es un recordatorio doloroso de la larga batalla que aún tenemos por delante. Una batalla que exige la participación de todos, desde las instituciones hasta la ciudadanía, para construir un futuro donde la paz y la seguridad no sean un privilegio, sino un derecho.
Fuente: El Heraldo de México