1 de mayo de 2025 a las 09:10
Escándalo Zedillo: Audios Reveladores
La reaparición del expresidente Ernesto Zedillo en el escenario político ha desatado una tormenta mediática, repleta de acusaciones, contraacusaciones y la resurrección de fantasmas del pasado. Sus declaraciones, publicadas en revistas de corte conservador, criticando la reforma al Poder Judicial y lamentando el supuesto "asesinato de la democracia" en México, no han caído en oídos sordos. La respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido contundente, recordando episodios oscuros de la administración Zedillo, como las matanzas que presuntamente encubrió, el controvertido rescate bancario que se tradujo en una deuda pública asfixiante y la profunda crisis económica que azotó al país durante su mandato.
Pero lo que parecía un enfrentamiento previsible entre dos figuras políticas de ideologías opuestas, ha dado un giro inesperado con la irrupción de César Gutiérrez Priego, hijo del general Jesús Gutiérrez Rebollo. Gutiérrez Rebollo, ex zar antidrogas, fue arrestado en 1997 por supuestos vínculos con el narcotráfico, específicamente con el cartel de Juárez liderado por Amado Carrillo Fuentes, alias "El Señor de los Cielos". Ahora, su hijo reaviva las acusaciones de una conspiración en la que se implicaría a la familia del expresidente Zedillo.
La revelación de unos audios, supuestamente grabados por el general Gutiérrez Rebollo antes de su detención, ha añadido más leña al fuego. En estas grabaciones, según César Gutiérrez Priego, se escucharía la voz de Nilda Patricia Velasco, esposa de Zedillo, conversando con Jesús Amezcua Contreras, uno de los líderes del cartel de los hermanos Amezcua, conocido por la producción de metanfetaminas. La interpretación de la conversación es, sin embargo, objeto de debate. Mientras que Gutiérrez Priego asegura que se trata de una negociación para la instalación de un laboratorio de drogas, otros sugieren que la charla se refiere a un restaurante.
La historia se remonta a diciembre de 1996, cuando Gutiérrez Rebollo, recién nombrado zar antidrogas, habría descubierto las intervenciones telefónicas ordenadas por su predecesor, Francisco Molina Ruiz, a los hermanos Amezcua. Según su testimonio, las grabaciones, contenidas en 30 audiocasetes, revelaban la relación de los narcotraficantes con Fernando Velasco Silva, suegro de Zedillo, y sus hijos. En su momento, el diario Reforma afirmó tener 13 de estos casetes, pero sin pruebas concluyentes que involucraran a la familia presidencial.
Gutiérrez Rebollo aseguró que, al descubrir estos nexos, decidió no asistir a la boda del primo del entonces presidente, celebrada en un rancho propiedad de un lugarteniente de Amado Carrillo, a la que asistieron tanto el padre de Zedillo como los hermanos Amezcua. A pesar de presentar las cintas como prueba ante un juez, estas fueron desestimadas. La versión del general, que siempre mantuvo que su arresto se debió a su intención de denunciar la complicidad de altos funcionarios con el narcotráfico, incluyendo a familiares de Zedillo, ha sido revivida ahora por su hijo.
Independientemente de la veracidad de los audios y de las acusaciones, este episodio sirve a un sector del oficialismo para vincular al expresidente Zedillo con el narcotráfico. Zedillo, por su parte, tiene la oportunidad de desacreditar las pruebas presentadas por Gutiérrez Priego, cuya credibilidad se ve afectada por su propio pasado como defensor de militares acusados de crímenes y por las inconsistencias en su currículum, especialmente en el contexto de su aspiración a convertirse en ministro de la Suprema Corte. La última palabra la tendrá la Presidenta, si decide validar las grabaciones, o la aparición de nuevos antecedentes que puedan comprometer aún más la figura del expresidente.
Fuente: El Heraldo de México