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1 de mayo de 2025 a las 09:10

Descubre San Miguel: ¡Aventura sin límites!

La tranquilidad prometida por la Semana Santa en San Miguel de Allende se esfumó para muchos visitantes, quienes en lugar de descanso y tradición, encontraron miedo, frustración y un regreso con las manos vacías. La ciudad colonial, antaño un remanso de paz, se ve hoy ensombrecida por una creciente ola de violencia, robos e impunidad que afecta tanto a turistas nacionales como extranjeros. Los testimonios de quienes vivieron esta amarga experiencia durante la semana mayor hablan de robos en casas de renta, asaltos a plena luz del día e incluso extorsiones perpetradas por supuestos “inspectores municipales”. Una realidad que contrasta dramáticamente con la imagen idílica que se proyecta del destino.

La gestión del alcalde priista Mauricio Trejo se encuentra en el ojo del huracán. Su historial, marcado por señalamientos de peculado, desvío de recursos y denuncias por violencia de género, no inspira confianza ante esta crisis de seguridad. Los incidentes de Semana Santa parecen ser solo la punta del iceberg. Recordemos que en su primer periodo como alcalde (2012-2015) fue acusado de utilizar fondos públicos para pagar a empleados de su bar "El Grito" y de adquirir luminarias con sobreprecio. En su actual mandato, se le ha criticado por comentarios misóginos contra una periodista, actitudes discriminatorias hacia comerciantes e incluso por su participación en una cacería de alces en Canadá, una actividad que choca frontalmente con la vocación ecoturística que presume el municipio.

Pero quizás la mayor contradicción entre el discurso oficial de "cero corrupción" y "San Miguel seguro" y la realidad, se refleja en las cifras: 22 homicidios solo en diciembre pasado, un aumento generalizado de delitos y el lamentable asesinato de una menor de edad durante un operativo fallido en marzo. Ante esta situación, la respuesta del alcalde fue calificar la violencia como "una limpia" del crimen organizado. Una declaración que, lejos de tranquilizar, genera mayor incertidumbre y preocupación.

La inseguridad que azota a San Miguel de Allende no solo afecta la vida de sus habitantes, sino que también impacta directamente su imagen turística. Cada visitante que regresa con una experiencia negativa se convierte en una reserva menos, en una crítica que se propaga rápidamente y en una alerta que viaja más rápido que cualquier campaña publicitaria. El miedo y la frustración se convierten en anti-publicidad, dañando la reputación del destino y alejando a potenciales visitantes.

Mauricio Trejo tiene una tarea pendiente mucho más importante que irse de cacería o protagonizar polémicas. San Miguel de Allende está perdiendo la confianza de sus visitantes y la Semana Santa fue una clara muestra de ello. Muchos regresaron con las manos vacías y con una historia que no querrán repetir. Es hora de que el alcalde asuma su responsabilidad y tome medidas concretas para frenar la violencia y recuperar la tranquilidad de este hermoso rincón de México.

Mientras tanto, en el escenario político de Michoacán, la lucha por la gubernatura dentro de Morena se anticipa feroz. El senador Raúl Morón, uno de los aspirantes, fue agredido en Apatzingán y señaló directamente a Carlos Manzo, alcalde de Uruapan y cercano al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla. Sin embargo, la acusación se volvió en su contra: Bedolla exigió disculpas públicas a Morón, y el dirigente estatal de Morena, Jesús Mora, apenas si mostró un tibio apoyo al senador, coincidiendo con la postura del gobernador. La supuesta unidad del partido se desmorona públicamente, evidenciando las fracturas internas y las luchas de poder que se avecinan.

Y del otro lado del espectro político, en el PRI, Guillermo Valencia, líder estatal, ha puesto condiciones para mantener la alianza con el PAN rumbo a 2027. La manzana de la discordia ya tiene nombre y apellido, pero esa historia la dejaremos para mañana. ¿Cederá el PAN a las exigencias del PRI o se romperá la alianza? La incertidumbre política se suma al clima de inseguridad que se vive en el país.

Fuente: El Heraldo de México