1 de mayo de 2025 a las 17:05
Adiós al bombo de España
El silencio en las gradas españolas nunca volverá a ser el mismo. La noticia del fallecimiento de Manolo “El del Bombo” ha resonado como un eco triste en cada rincón del fútbol español, dejando un vacío imposible de llenar. Más que un aficionado, Manolo era un símbolo, una representación palpable de la pasión y la entrega incondicional que despierta la Roja en el corazón de su gente. Su bombo, más que un instrumento, era la voz de millones, el latido vibrante de una afición que lo acompañaba en cada golpe, en cada resonar.
Desde aquel lejano Mundial del 82, donde su figura comenzó a tomar forma en el imaginario colectivo, Manolo y su bombo se convirtieron en una constante en el paisaje futbolístico español. Diez mundiales, incontables partidos, miles de kilómetros recorridos, siempre con la misma ilusión, la misma energía inagotable. ¿Quién no recuerda su silueta inconfundible, ataviado con la roja, bombo en mano, animando sin cesar, incluso en los momentos más difíciles? Su presencia era un talismán, una inyección de ánimo para los jugadores, un recordatorio constante del fervor que despertaban en su país.
Su legado trasciende lo deportivo. Manolo encarnaba la esencia misma del aficionado, ese amor incondicional que no entiende de resultados, de distancias ni de dificultades. Representaba la fidelidad a unos colores, la entrega a una pasión, la alegría de compartir un sentimiento colectivo. Su figura se convirtió en un icono, un símbolo de la unión y la fuerza de la afición española.
Más allá de los estadios, Manolo era una persona querida y respetada. Su humildad, su cercanía y su pasión genuina le granjearon el cariño de todos aquellos que tuvieron la fortuna de conocerlo. Hoy, el fútbol español llora la pérdida de un grande, de un hombre que dedicó su vida a animar a su selección, de un aficionado que se convirtió en leyenda.
El vacío que deja Manolo es inmenso, pero su recuerdo permanecerá vivo en la memoria de todos. Su bombo, aunque ya no resuene en los estadios, seguirá latiendo en el corazón de la afición española, un eco constante de la pasión y la entrega que él representó. Su legado nos inspira a seguir animando, a seguir creyendo, a seguir vibrando con la Roja, porque la pasión, como la de Manolo, es eterna. Descanse en paz, el hombre que hizo del bombo la banda sonora del fútbol español.
La Federación Española de Fútbol, el Valencia CF y numerosos clubes, jugadores y personalidades del mundo del deporte han expresado sus condolencias a la familia y amigos de Manolo. Las redes sociales se han inundado de mensajes de cariño y reconocimiento a su figura, testimonio del impacto que tuvo en la vida de tantos aficionados. Su historia, la historia de Manolo "El del Bombo", quedará grabada para siempre en las páginas doradas del fútbol español. Una historia de pasión, de entrega y de amor incondicional a unos colores.
Fuente: El Heraldo de México