30 de abril de 2025 a las 16:30
Testigo revela detalles impactantes sobre la muerte de Erick
La tragedia que rodea la muerte de Erick, el joven de 13 años que falleció en un campamento militar en Morelos, continúa conmocionando a la sociedad mexicana. A la desgarradora denuncia de Érika, su madre, se suman ahora los testimonios de otros menores que presenciaron los hechos, pintando un cuadro aún más sombrío de lo ocurrido. Estos relatos, cargados de dolor e impotencia, exigen una investigación exhaustiva y transparente que esclarezca las circunstancias que llevaron a la pérdida de esta joven vida.
El testimonio de uno de los amigos de Erick, quien presenció los momentos previos a su muerte, es estremecedor. Describe a un Erick visiblemente mal, con labios secos, boca oscura y ojos hundidos, signos alarmantes que, según su relato, fueron ignorados por las autoridades del campamento. La imagen de un niño pidiendo ayuda, necesitando agua, y recibiendo solo unos toques en la cara es desgarradora e inaceptable. ¿Dónde estaba el protocolo de atención médica? ¿Por qué no se le brindó la asistencia que requería con urgencia? Estas son preguntas que exigen respuestas inmediatas.
Aún más perturbador es el relato del momento en que Erick colapsa. La descripción de cómo "se le cayeron sus cosas", de cómo dijo "ya no podía" y cómo, en lugar de recibir auxilio inmediato, fue "arrastrado" por alguien, mientras su amigo recibía la orden de no mirar, es escalofriante. La imagen de un niño agonizante, respirando con dificultad, siendo arrastrado en lugar de ser atendido, es una escena que clama por justicia.
La versión oficial, que atribuye la muerte a un golpe de calor, contrasta drásticamente con los resultados de la necropsia, que apuntan a un "estallamiento de vísceras". Esta discrepancia, sumada a los testimonios de los menores, levanta serias dudas sobre la transparencia de la investigación y la posible intención de encubrir una negligencia, o peor aún, un acto de violencia.
El clamor de justicia de Érika, la madre de Erick, resuena con fuerza en la sociedad. Su dolor es palpable, su lucha es admirable. Exige respuestas, exige que se asuman responsabilidades, exige que se haga justicia por su hijo. Y no está sola. La sociedad la acompaña en su demanda, en su lucha por la verdad.
No podemos permitir que la muerte de Erick quede impune. No podemos permitir que se silencie la voz de los niños que presenciaron los hechos. Es imperativo que las autoridades realicen una investigación exhaustiva, que se depuren responsabilidades y que se castigue a los culpables. La memoria de Erick, y el futuro de otros niños que asisten a estos campamentos, dependen de ello. #JusticiaParaErick no es solo un hashtag, es un clamor que debe ser escuchado. Es un compromiso de toda la sociedad para que este tipo de tragedias no se repitan. La justicia para Erick es justicia para todos.
Fuente: El Heraldo de México