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30 de abril de 2025 a las 23:05

Taxistas app: ¡Basta de violencia en Morelia!

La sombra de la violencia se cierne nuevamente sobre los conductores de plataformas de transporte como Uber y Didi en Morelia. La trágica muerte de José Luis, un conductor de 38 años, ha encendido las alarmas y movilizado al gremio, que exige a las autoridades garantías de seguridad para poder realizar su trabajo sin el temor constante de convertirse en la próxima víctima. El eco de su último mensaje de auxilio, un desgarrador audio enviado a sus compañeros mientras agonizaba tras recibir un disparo, resuena en la memoria colectiva y pone de manifiesto la vulnerabilidad a la que se enfrentan día a día.

La caravana motorizada que inundó el Centro Histórico de Morelia, deteniendo el tráfico frente al Palacio de Gobierno, es un grito desesperado de auxilio, un llamado a la acción que no puede ser ignorado. No se trata de un hecho aislado, lamentablemente. Siete conductores han perdido la vida en lo que va del año, una cifra escalofriante que se suma a una lista aún más larga de cerca de 25 víctimas desde la llegada de estas plataformas a la ciudad. Asaltos, amenazas con armas blancas y de fuego, secuestros exprés… El día a día de estos trabajadores está marcado por la incertidumbre y el miedo, una realidad que contrasta con la promesa de flexibilidad y autonomía que les atrajo a este oficio.

Arturo Vizuet, uno de los conductores que participó en la manifestación, relató la constante zozobra que viven: "Hemos sido víctimas desde el principio… bajados con armas de fuego o punzocortantes y amenazados, algunos los han amarrado, los han dejado ahí abandonados". Sus palabras dibujan un panorama desolador, un recordatorio de que la precariedad laboral se entrelaza con la inseguridad, creando un cóctel explosivo que amenaza la vida de quienes solo buscan ganarse el sustento.

El caso de José Luis, cuyo cuerpo fue hallado sin vida en un predio cercano a la carretera México-Guadalajara, y su vehículo calcinado en el municipio de Álvaro Obregón, ha conmocionado a la comunidad. La saña con la que se perpetró el crimen, como lo describe Gilberto Beltrán, otro de los manifestantes, apunta a una escalada de violencia que no solo afecta a los conductores, sino a toda la población de Morelia. "Esta protesta pacífica es para que tengamos seguridad toda la población… la situación del compañero fue demasiado agresiva y sí está escalando la violencia", declaró Beltrán, haciendo hincapié en la necesidad de una respuesta contundente por parte de las autoridades.

La respuesta del Gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, señalando la posible vinculación de una célula delictiva recientemente desmantelada con los hechos ocurridos en la región de Álvaro Obregón, Zinapécuaro y Tarímbaro, ofrece un atisbo de esperanza. Sin embargo, las palabras deben traducirse en acciones concretas que garanticen la seguridad no solo de los conductores, sino de todos los ciudadanos. Se necesitan estrategias integrales que aborden las causas de la violencia y que brinden protección real a quienes se exponen diariamente al peligro en las calles.

La pregunta que queda en el aire es: ¿cuántas vidas más se tendrán que perder antes de que se implementen medidas efectivas que pongan fin a esta ola de violencia? La sociedad moreliana espera una respuesta, una respuesta que no se limite a promesas vacías, sino que se traduzca en acciones que devuelvan la tranquilidad a sus calles y protejan la vida de sus ciudadanos. El clamor de los conductores de plataformas es un llamado a la conciencia colectiva, un recordatorio de que la seguridad es un derecho fundamental que debe ser garantizado para todos.

Fuente: El Heraldo de México