Logo
NOTICIAS
play VIDEOS

Inicio > Noticias > Política

30 de abril de 2025 a las 18:25

Sheinbaum exige transparencia sobre rancho en Teuchitlán

La incertidumbre continúa cernida sobre el Rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco. A pesar de las recientes declaraciones de la Fiscalía General de la República (FGR), que descartan la existencia de un crematorio clandestino en el predio, las dudas persisten y la búsqueda de la verdad se mantiene como una prioridad. Las palabras de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, asegurando que se escuchará a las madres buscadoras y que la verdad debe salir a la luz, ofrecen un rayo de esperanza en medio de la opacidad que ha rodeado este caso.

La complejidad de la situación radica en la discrepancia entre las versiones iniciales, que apuntaban a la existencia de un campo de exterminio, y las conclusiones de la FGR, que lo identifican como un centro de reclutamiento del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Si bien la ausencia de evidencia de un crematorio podría interpretarse como un avance en la investigación, también genera nuevas interrogantes. ¿Qué actividades se realizaban realmente en el rancho? ¿Cuál es el alcance de la participación del CJNG en la desaparición de personas en la zona? ¿Por qué las madres buscadoras insisten en la existencia de indicios que no han sido considerados por las autoridades?

La autonomía de la Fiscalía, un pilar fundamental de nuestro sistema de justicia, se convierte en este caso en un arma de doble filo. Por un lado, garantiza la independencia de la investigación y la protege de presiones políticas. Por otro lado, dificulta la transparencia y la rendición de cuentas, generando desconfianza entre la ciudadanía, especialmente en un contexto de crisis de desapariciones como el que vive México. La declaración de la presidenta Sheinbaum, reconociendo que desconocía la versión de la FGR hasta su divulgación pública, pone de manifiesto esta compleja dinámica.

La imagen del Rancho Izaguirre, con sus zanjas, agujeros y vestigios de fogatas, se ha convertido en un símbolo de la angustia y la desesperación de quienes buscan a sus seres queridos. La vasija con fragmentos óseos, aunque de antigüedad indeterminada, alimenta la incertidumbre y la necesidad de respuestas. La exhaustiva labor de los peritos de la FGR, recolectando muestras de tierra, piedras y materiales de construcción, se presenta como una garantía de rigor científico, pero no logra disipar las dudas. La ausencia de niveles de calentamiento superiores a 200 grados, argumento central para descartar la hipótesis del crematorio, no explica la presencia de los restos óseos ni el testimonio de las madres buscadoras.

En este escenario de incertidumbre, la sociedad civil juega un papel crucial. El acompañamiento a las familias de las víctimas, la exigencia de transparencia a las autoridades y la difusión de información veraz son fundamentales para que la verdad prevalezca. El caso del Rancho Izaguirre no puede quedar en el olvido. Es un recordatorio de la grave crisis de derechos humanos que atraviesa el país y de la urgente necesidad de fortalecer las instituciones y garantizar el acceso a la justicia para todas las víctimas. La búsqueda de la verdad no debe cesar hasta que se esclarezcan los hechos y se haga justicia. La memoria de los desaparecidos y el dolor de sus familias exigen una respuesta. No podemos permitir que la impunidad se imponga. El camino hacia la verdad puede ser largo y tortuoso, pero es un camino que debemos recorrer juntos, como sociedad, para construir un futuro más justo y seguro para todos.

Fuente: El Heraldo de México