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30 de abril de 2025 a las 05:45

Roberto Illanes con la gente en el Monumento

La urna morada número 51 se ha convertido en un símbolo peculiar en el paisaje urbano de la Ciudad de México. No contiene votos, al menos no en el sentido tradicional, sino las inquietudes, los temores y las esperanzas de los ciudadanos respecto a la justicia en México. Roberto Illanes Olivares, candidato a Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la porta como un estandarte en su singular campaña, una campaña que busca, ante todo, la escucha activa. Su recorrido por las calles capitalinas, desde el emblemático Monumento a la Revolución hasta los alrededores de la Suprema Corte, se ha transformado en un ejercicio de democracia participativa, un diálogo directo con la gente para comprender el pulso social en torno a la elección de jueces y magistrados.

Este acercamiento, sin precedentes en la contienda por un puesto en el máximo tribunal del país, refleja la convicción de Illanes Olivares: una justicia cercana a la gente, que responda a sus necesidades y preocupaciones. La urna morada, más que un receptáculo, es un símbolo de esa conexión, un recordatorio constante de la importancia de la voz ciudadana en la configuración del Poder Judicial. No se trata solo de pedir el voto, sino de comprender las razones detrás de él, de entender el anhelo de justicia que reside en el corazón de cada mexicano.

La conversación con los estudiantes de la Universidad Iberoamericana fue particularmente significativa. En un ambiente de intercambio y debate, Illanes Olivares enfatizó la importancia del voto joven, un voto informado y responsable que puede ser determinante en la elección de una Suprema Corte comprometida con los valores democráticos. Los jóvenes, como agentes de cambio, tienen la oportunidad de moldear el futuro de la justicia en México, y su participación activa es crucial para construir un sistema judicial más transparente y eficiente.

La ingeniosidad de la campaña de Roberto Illanes Olivares radica en su capacidad para trascender las limitaciones impuestas a la promoción de candidaturas judiciales. En un contexto donde la publicidad tradicional está restringida, la urna morada y el diálogo directo con la ciudadanía se han convertido en poderosas herramientas de comunicación, una forma innovadora de conectar con el electorado y generar un debate público sobre la importancia del Poder Judicial.

El recorrido por los alrededores de la Suprema Corte, con sus vallas metálicas y la presencia constante de manifestantes, sirvió como un recordatorio visual de la distancia que a veces separa a la justicia de los ciudadanos. La crítica de Illanes Olivares a aquellos jueces que "se han olvidado de la ciudadanía" resonó con fuerza, poniendo de manifiesto la necesidad de una transformación profunda en el sistema judicial, una transformación que lo acerque a la realidad social y lo convierta en un verdadero garante de los derechos de todos los mexicanos. La urna morada, en ese contexto, se convierte en un símbolo de esperanza, la esperanza de una justicia más cercana, más accesible y más comprometida con la construcción de un país más justo para todos. El camino hacia una Suprema Corte ciudadana comienza con la escucha, con la comprensión de las necesidades del pueblo, y Roberto Illanes Olivares, con su urna morada en mano, ha emprendido ese camino.

Fuente: El Heraldo de México